Miércoles 17 Junio 2009
Se rodaron prácticamente en agendas paralelas, pero “Corazón de tinta” (Iain Softley, 2008) quedó relegada al suspenso de las reservas de New Line tras el estrepitoso fracaso de “La brújula dorada” (Chris Weitz, 2007) en las taquillas de todo el mundo. Un año después, los ejecutivos se atrevieron a estrenarla de manera discreta, pasando por alto que el retoño proscrito podía lucir mayor entidad que aquel primer episodio de “La materia oscura” que (parece) penderá para siempre sobre un abismo sin conclusión. Tal vez puestos sobre aviso, “Corazón de tinta” fue retocada y pulida hasta adquirir la forma de una película independiente de la trilogía literaria. Las secuelas podrían ser tan plausibles como innecesarias ante la ola de fantasiafobia, pero mientras los Mundos de Tinta de Cornelia Funke ya han dado carpetazo final en los libros sin ánimo de traslación a la gran pantalla, resulta pertinente repasar a sus criaturas, de modo que nadie vuelva a perderse en otro más de los mundos fantásticos que se cobijan a la sombra del mago más famoso del planeta.

Nombre fuera del libro: Mortimer ‘Mo’ Folchart / Brendan Fraser.
Nombre dentro del libro: Lengua de Brujo —en inglés Silvertongue, epíteto que también se ganaba Lyra, la pequeña protagonista de “La brújula dorada”—.
Sus poderes son: Por razones desconocidas, Mo posee la habilidad de traer a la vida todo aquello que lea en voz alta, desde personas y animales hasta fenómenos meteorológicos y objetos inanimados, pero a cambio de que algo del mundo real viaje a las páginas del libro. Los villanos de papel que no tienen suficiente con gobernar sus reinos ficticios anhelan instalarse en el nuestro y sentar a la derecha de su trono a Mo para que lea pasajes favorables a sus maquiavélicos planes. Leer más »
Viernes 15 Mayo 2009
Escrito por Manuel Márquez el 15.05.09 a las 10:38
Archivado en: Acción, Actores y actrices, Aventuras, Años 70, Años 80, Años 90, Biopic, Ciencia-ficción, Directores, Drama, Fantástico, Hollywood, Romance
¿Tiene usted, amigo lector, algunos millones de euros escondidos bajo una loseta de su casa y sin saber dónde “ubicarlos”? No lo dude, buen hombre, invierta en cine. Eso sí, siga estos tres elementales consejos que le proporciono a continuación y sin cobrarle nada a cambio. Uno: adquiera los derechos de un best-seller de relumbrón, más o menos reciente (cuanto más, mejor), y póngalo en manos de un buen equipo de guionistas, para que lo trabajen convenientemente. Dos: fiche a una pareja estelar de protagonistas, de esos que no suelen pinchar en taquilla, sin reparar en cachees ni manías de primadonna (todo negocio conlleva su punto de sacrificio, y no me cabe la más mínima duda de que usted aguanta en su trabajo a más de un par de especimenes que, además de insoportables, no se parecen en nada a George Clooney o Julia Roberts). Y tres, y más importante: contrate a Ron Howard. Le aseguro que no se arrepentirá.

Y es que la carrera como director hollywoodiense de Ron Howard es un catálogo de megahits de difícil parangón. Algo difícil de vaticinar cuando, tras una intensa y extensa actividad como actor infantil tanto en cine como en series televisivas (Howard tomó contacto con la industria bien pronto), hacía su primera aparición pública destacada como actor juvenil en el reparto de ese filme seminal que fue “American graffiti”, con ese aspecto entre ingenuo y apajolado que tan poco casa con lo sólido y discreto de su hacer tras las cámaras. Leer más »
Domingo 26 Abril 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 26.04.09 a las 17:21
Archivado en: Acción, Actores y actrices, Aventuras, Años 80, Años 90, Cine independiente, Comedia, Drama, Hollywood, Romance, Terror, Thriller, Western
Clive Owen se embolsa la audiencia acumulada de “Duplicity” (Tony Gilroy, 2009) mientras su compañera en “The international: Dinero en la sombra” (Tom Tykwer, 2008) atrae a más de un despistado en las enrevesadas tramas de conspiraciones que vienen maquinándose desde hace años en los sótanos y los despachos más luminosos de grandes bancos. Naomi Watts ha conseguido en una década lo que estuvo peleándose durante otro par de lustros bien largos: el inestimable honor de escoger los papeles que más le interesan sin perder la categoría de actriz bienamada por público y crítica. Al igual que dos de los personajes cumbre de su carrera, una intérprete venida de lejos, en términos geográficos y vitales, que ha encontrado un hueco en Hollywood para sus inquebrantables valores y su dorada madurez.

«Sería como en las películas. Fingir ser otra persona.» (Betty en “Mulholland drive”) Inglesa de nacimiento y adolescencia en Australia, país donde apenas destacan sus dotes para la actuación. Otra rubia pálida, bajita y huesuda que no rompe el prototipo de las escenas australes, a pesar de que en ellas coincide con emergentes estrellas como Nicole Kidman —en “La primera experiencia” (John Duigan, 1991), aunque ya se habían conocido en una audición para un spot de bikinis—, Russell Crowe —en la mini serie “Brides of Christ” (Ken Cameron, 1991)— o Hugo Weaving —en “For love alone” (Stephen Wallace, 1986)—. Después de la adaptación de un cómic de culto, “Tank girl” (Rachel Talalay, 1995), pequeños papeles televisivos, anuncios publicitarios y dramones abocados al olvido, Naomi imita a su amiga Nicole y se traslada a Los Ángeles con la esperanza de rozar esa “Fama” con la que había soñado desde un pase de la película de Alan Parker. Leer más »
Viernes 17 Abril 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 17.04.09 a las 19:32
Archivado en: Acción, Aventuras, Años 40, Años 60, Años 70, Años 80, Años 90, Cine europeo, Cine independiente, Cine social, Drama, Hollywood, Personajes, Thriller
Ben Affleck es el político salpicado, de un día para otro, por una misteriosa sospecha. Russell Crowe es el periodista que por ayudar entiende esclarecer cualquier negro asunto del gobierno estadounidense. Rachel McAdams es la novata dispuesta a vender su inocencia por una buena historia. Y Helen Mirren es la editora en la sombra que espolea y machaca las relaciones del cuadrilátero. Un rápido reparto de roles bastaría para condensar la prolija acción de “La sombra del poder”, el segundo largo de Kevin Macdonald tras su aclamada “El último rey de Escocia” (2006). Pero no es así: cintas comprometidas que preservan para generaciones futuras las inquietudes de una época, estas historias de investigación política resultan tan imprescindibles como difíciles de abordar por su carga de sobreinformación. Aún así, las viñetas cinematográficas de esas noticias que el diario presenta en blanco y negro, de vez en cuando logran la ilustración imperecedera de sus mayores hazañas.

El caso Watergate: “Todos los hombres del presidente” (Alan J. Pakula, 1976). Macdonald refiere este clásico título como una de sus películas de cabecera en la gestación de “La sombra del poder”, a pesar de que ésta tenga su origen real en la estupenda miniserie británica “State of play” (2003), protagonizada por Bill Nighy, David Morrissey, Kelly Macdonald y James McAvoy. El ahínco del redactor McAffrey (Crowe) resulta equiparable al de Bernstein y Woodward, la pareja de reporteros del Washington Post que destapó las culpas del presidente Nixon gracias al soplo del anónimo Garganta Profunda. La química entre Dustin Hoffman y Robert Redford impera en esta función de sugestivas escenas mudas y aridez fotográfica, cercana al más puro ejercicio de cine documentalista. Leer más »
Pagina nueva 1

Viernes 4 Abril 2008
Hollywood, la fábrica de sueños. Sueños, pasto de diván psicoanalítico. Psicoanálisis, fundamento de manual. Mediante un procedimiento parecido, los soñadores de la meca del cine llegaron a la conclusión de que sus fantasías sin límites aparentes también necesitaban una guía de manejo. Así, más por praxis que por vía académica, se fueron moldeando las piezas maestras del cine clásico: los arquetipos. Aunque el peso literario y teatral previo tiene mucho que ver en el asunto, no es menos cierto que algunos personajes han logrado una consistencia cinematográfica que determina las asociaciones visuales inmediatas. Por ejemplo, salir de discotequeo –o a hacer unas fotocopias, lo mismo da– y toparse con una mujer imponente y rostro pérfido. Ahí está, la femme fatale. Constan en los anales de la Historia más ejemplos reales de este arquetipo que habas en un huerto, pero su aura es tan poderosa que prácticamente ha dado pie a un género propio. Recuerden, si no, la obra homónima de Brian de Palma (2002), aunque el ñoño de Colin Firth protagonizó en 1991 una película de mismo nombre y en los remotos 1912 y 1917 ya existieron cintas mudas francesas bajo ese título.

Las mejores no se exponían desde el titular como unas facilonas, sino agazapadas en un cast de campanillas o junto al nombre de una completa desconocida. Su apariencia lo indica: el flequillo en ondas ocultando medio rostro, los tacones sigilosos, el pulso inerte al sostener la copa y los labios que sólo se despegan para dar otra calada al cigarrillo, con o sin boquilla. Porque de boquilla iban algunas para luego derretirse ante cualquier presto mechero –o fósforo, según el mozo y la época–. Lo que le pasó a Lauren Bacall en “Tener y no tener” (1944) y “El sueño eterno” (1946), pero es que a Bogie no había lagarta que le cambiase el gesto, como a Russell Crowe con Kim Basinger en “L.A. Confidential” (1997). Se olvidaron de seguir el ejemplo de Phyllis (Barbara Stanwyck) en “Perdición” (1944), que sabía engatusar al más listo con sólo el tintineo de su tobillera dorada, un rol de altura al que sólo se aproximaría Martha Ivers –“El extraño amor de Martha Ivers” (1946)–, aunque llegados a este punto no se debe confundir a la femme fatale con la mala pécora. Huelga decir que de la segunda categoría hay muchas más y que no tienen preferencia por un género concreto, como las primeras y el cine negro.

A pesar de ello, su halo de influencia resulta tan notable como una buena mafia organizada, por lo que pueden encontrarse especímenes en películas tan dispares como “La máscara de Fu-Manchú” (1932) –Myrna Loy tenía esos rasgos de gata en celo que provocaban escalofríos hasta cuando hacía de apacible ama de casa– o toda saga que se precie, como Bond –desde Pussy Galore en “Goldfinger” (1964) a Vesper Lynd en “Casino Royale” (2006)– o Indiana Jones –la doctora Schneider, una Veronica Lake nazi en “La última cruzada” (1989)–. Las de tomo y lomo –nunca mejor dicho, pues la mayoría proceden de inspiraciones novelescas– se esconden tras nombres elegantes o infantiles, cuando no bajo capuchas o entre brumas preparadas de antemano –a costa de un cáncer de pulmón y un equipo de ayudantes de realización dándole al fuelle–: Brigid –Mary Astor en “El halcón maltés” (1941)–, Kathie –Jane Greer en “Retorno al pasado” (1947)–, Evelyn –Faye Dunaway en “Chinatown” (1974)–, Cora –Lana Turner en “El cartero siempre llama dos veces” (1946)–.

Elsa –Rita Hayworth en “La dama de Shanghai” (1947)–, Rachael –Sean Young en “Blade Runner” (1982), a falta del baile viperino de Zhora (Joanna Cassidy)–, Julie –Catherine Deneuve en “La sirena del Mississippi” (1969)–, Joyce –Veronica Lake en “La dalia azul” (1946)–, Vera –Ann Savage en “Detour” (1945)–, Helen –Claire Trevor en “Historia de un detective” (1944)– o Ellen –Gene Tierney en “Que el cielo la juzgue” (1945)–. Los nidos de víboras no requieren ecosistema específico, y continuarán creciendo allá donde haya hombres –animadas en “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” (1988), carnales en “Fuego en el cuerpo” (1981) o “Instinto básico” (1992), retorcidas en “La última seducción” (1994), vikingas en “El gran Lebowsky” (1998), poco creíbles en “La dalia negra” (2006), denigradas en “Munich” (2005), juveniles en “Brick” (2005)–. Ya saben cómo son los síntomas: embelesamiento, necesidad de retroceder la pista para entender diálogos que se han pasado por alto, compasión por el personaje hasta en su caída más humillante. Ay, si dieran un dólar por cada picadura de femme fatale…
En las imágenes: Fotografía promocional de “Perdición” - Copyright © 1944 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados. Fotografía promocional de “La dalia azul” - Copyright © 1946 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Goldfinger” - Copyright © 1964 Danjaq y Eon Productions. Todos los derechos reservados. Fotograma de “L.A. Confidential” - Copyright © 1997 Monarchy Enterprises B.V., Regency Enterprises, Warner Bros. Pictures y The Wolper Organization. Todos los derechos reservados. Fotografía promocional de Myrna Loy - Copyright © 1932 George Hurrell-MPTV. Todos los derechos reservados. Fotograma de “La sirena del Mississippi” - Copyright © 1969 Les Films du Carrosse, Les Productions Artistes Associés, Lopert Pictures Corporation y Produzzioni Associate Delphos. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Tener y no tener” - Copyright © 1944 Warner Bros.-First National Pictures. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Retorno al pasado” - Copyright © 1947 RKO Radio Pictures. Todos los derechos reservados.
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
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La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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