Viernes 5 Junio 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 05.06.09 a las 12:57
Archivado en: Acción, Animación, Anécdotas y curiosidades, Aventuras, Años 40, Años 70, Años 80, Años 90, Cine americano, Comedia, Escenas, Fantástico, Hollywood, Personajes
Uno es adulto, va sobre aviso y aunque no haya leído demasiado sobre la película en cuestión puede hacerse una idea acerca de por dónde irán los tiros. Entonces entra en la sala un padre o una madre, o los dos, lo cual tiene más delito, con sus retoños balbuceantes en una mano y los asientos elevadores en la otra, contentos por compartir una tarde familiar con una aparentemente cinta infantil, y la incomodidad se va adueñando de la escena, uno debe frenar el impulso de tocarles el hombro y recomendarles que cambien de sala, que se van a enfadar porque no todos los relatos camuflan las amenazas como Pixar. Seguramente al nene le guste, pero sus sobreprotectores progenitores terminarán escandalizados sin motivo: en España se hace caso omiso de las clasificaciones por edad y, en contra del sistema norteamericano, suele ser fácil colar a un niño en una slasher brutal.

Pero éste no es el caso, no hay malicia en la elección y sí un poco de desinformación o de frustrante factor sorpresa. El colorista cartel español de la excepcional “Los mundos de Coraline” (2009) puede conducir a error de quienes recuerden al Henry Selick musical unido al más benévolo Roald Dahl en “James y el melocotón gigante” (1996), y se equivocarán aún más si se aferran a Tim Burton y su generosa esperanza disfrazada con trajes sombríos. Al lado de “Coraline”, “Stardust” (Matthew Vaughn, 2007), otra película basada en una novela de Neil Gaiman, es un cuento blando para preescolares, un estallido de hadas y brujas hermosas en oposición a la decadencia de la realidad de Coraline y la sensación de peligro que recorre el mundo descubierto tras una diminuta puerta y un túnel. Si usted nunca le leería a sus hijos un capítulo de Lewis Carroll, si cree que el susto, el abandono, las tormentas, las heridas y los objetos punzantes deben desterrarse de su imaginario, entonces tome nota de las trampas que habitan en su videoteca. Leer más »
Miércoles 27 Mayo 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 27.05.09 a las 10:57
Archivado en: Años 40, Años 70, Años 80, Años 90, Biopic, Cine español, Cine europeo, Cine independiente, Comedia, Drama, Hollywood, Musical, Personajes, Thriller
La lista de actores que consiguió completar Richard Curtis para su nueva comedia —tras su debut en la dirección con “Love actually” (2003)— rivaliza en resonancia con los éxitos que pinchan Philip Seymour Hoffman, Bill Nighy o Nick Frost, a bordo de su “Radio encubierta”, trasliteración al castellano que respeta el juego de palabras implícito en el original, “The boat that rocked”. The Kinks, David Bowie, The Who, Jimi Hendrix, Cream, Otis Redding, The Turtles, Cat Stevens o The Supremes son el contenido y no la excusa de un tema tan atractivo como las emisoras pirata que en los sesenta amenazaron el orden del espectro radiofónico administrado por el gobierno, que tiene en Kenneth Branagh a su representante cinematográfico. Ya hemos comprobado los esperpénticos usos de la radio en el cine, desde contactar con muertos (“Frequency”, Gregory Hoblit 2000) hasta reabrir el debate extraterrestre (“Contact”, Robert Zemeckis 1997), pero suele restársele importancia a su misión primigenia: amenizar con sus clásicos nuestro día a día.

Orson Welles en “Días de radio” (Woody Allen, 1987): Justo antes de que el valle bergmaniano hundiese durante más tiempo de lo habitual el fervor que muchos seguidores sentían por el director neoyorquino, esta deliciosa película homenajeó aquel tiempo en el que el jazz nutría los espacios musicales —imperio que pretenden sabotear los pinchadiscos de Richard Curtis— y cuya vida doméstica rotaba sobre el eje de la enorme y pesada radio de válvulas. Al igual que la escritora Betty Smith, quien hizo de “Un árbol crece en Brooklyn” el retrato idealizado de una infancia neoyorquina en los años veinte, Woody Allen fantasea con su propia niñez en la época de Pearl Harbour y de las falsas alarmas de invasión marciana que teatralizó Orson Welles con su compañía radiofónica The Mercury Theatre on the Air, para terror de las masas y divertido sketch sobre una cita frustrada en mitad de la niebla. Leer más »
Miércoles 20 Mayo 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 20.05.09 a las 10:55
Archivado en: Actores y actrices, Anécdotas y curiosidades, Aventuras, Años 20, Años 30, Años 40, Años 50, Años 60, Años 70, Años 80, Años 90, Biopic, Cine americano, Cine bélico, Cine europeo, Cine histórico, Cine mudo, Cine negro, Comedia, Documental, Drama, Fantástico, Hollywood, Personajes, Romance, Terror, Western
Ben Stiller vuelve a desenfundar la linterna, esta vez como celador nocturno del complejo museístico más grande del mundo: el Instituto Smithsoniano de Washington D.C., una institución fundada en el siglo XIX que presume de un ingente catálogo histórico abierto a la curiosidad de cualquier ciudadano norteamericano, primera enmienda en ristre. De Nueva York a la capital política del país, Stiller se acompaña de litros de cafeína y de sus antiguos compadres de “Noche en el museo” (Shawn Levy, 2006) para aguantar la sacrificada tarea de llevar el orden a otra de esas pinacotecas que tanto gustan en Estados Unidos, escaparates de figuras de cera y cartón piedra que viven a horas intempestivas lo que de día contemplan desde sus peanas sin gloria. Una resurrección que también posee mucho de cinematográfico y de iconos que, vigile Stiller o no, merecerían un museo para ellos solos.

El esqueleto de dinosaurio: “La fiera de mi niña” (Howard Hawks, 1938). David Huxley (Cary Grant) no era perseguido por un tiranosaurio fosilizado con peor despertar que un carnívoro en “Parque Jurásico” (Steven Spielberg, 1993) a dieta caprina, pero el volante para el cardiólogo lo tenía asegurado con la irrupción de Susan Vance (Katharine Hepburn) en sus hasta el momento ordenadas vida… y ristra de huesos de brontosaurio. Si un vago de Brooklyn como Larry Daley (Stiller) no está acostumbrado a correr mil metros lisos en su primera noche de trabajo, un paleontólogo con el espíritu aventurero de un patoaventuras en blanco y negro se merece las sacudidas del genio de Howard Hawks, las dentelladas de un leopardo tan felino como su dueña y los temblores de un esqueleto que se viene abajo en una metáfora de su artítrica rutina. Desoyó el aviso: no arrancar costillas antes de la medianoche. Leer más »
Martes 5 Mayo 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 05.05.09 a las 16:34
Archivado en: Actores y actrices, Años 50, Años 60, Años 70, Años 80, Años 90, Ciencia-ficción, Cine independiente, Comedia, Drama, Fantástico, Hollywood, Musical, Personajes, Romance, Terror
Después de haberse desgañitado de ilusión con el estreno de “17 otra vez”, las chicas pasan el relevo a… más chicas. El fenómeno fan ejerce su mayor influencia sobre el género femenino, tanto da si el producto en cuestión lo protagoniza el chico de sus sueños o la chica que soñarían ser. Y desde su recién cumplida pubertad hasta los dieciséis años que luce ahora con el desparpajo propio de su edad, Miley Cyrus es la teen queen del momento gracias a esa fábrica de sueños reformulada en franquicia de ídolos adolescentes, la Disney y su cetro The Mickey Mouse Club. Las exitosas audiencias de la serie televisiva y su permanencia en altos puestos de las listas radiofónicas han dado pábulo al largo cinematográfico que sigue a un concierto 3-D estrenado en salas IMAX. En él, la niña actriz debe decidir si prefiere a Miley Cyrus, la granjera amante de los caballos, o a Hannah Montana, la rubia de bote rompepistas —un dilema similar al de su papel en “Bolt” (Chris Williams y Byron Howard, 2008)—. Si Radiohead la manda a freír espárragos con su nuevo álbum… ¿cuántas teen queens de la Historia habrán llorado amargas lágrimas de “Creep”?

1950: Ellas los prefieren rebeldes, pero saben que ellos —y sus madres— guardan debilidad por las buenas chicas de expresión naif. Una jovencísima Elizabeth Taylor terminaba de jugar con la perra Lassie para consagrarse como mujercita perfecta ante un matrimonio honrado y prometedor en “El padre de la novia” (Vincente Minnelli, 1950). El modelo de belleza provinciana sumisa triunfaría entre otras tantas actrices de su quinta y entre el público hostigado a admirar valores de soldaduras conservadoras. Con el mismo patrón, y un descosido de picardía que ya asomaba en la mirada violeta de la Taylor, fueron cortados los papeles de Debbie Reynolds, quien inauguró la saga de Tambey Tyree en “Tammy, la muchacha salvaje” (Joseph Pevney, 1957); Piper Laurie entre la mula Francis y enredos con Rock Hudson en “¿Has visto a mi chica?” (Douglas Sirk, 1952); las marchosas Tuesday Weld en “El rey del rock-and-roll” (Will Price, 1956) y Connie Stevens en “Yo soy el padre y la madre” (Frank Tashlin, 1958); Anne Francis, la virginal tentación extraterrestre de Leslie Nielsen en “Planeta prohibido” (Fred M. Wilcox, 1956); y Natalie Wood, protagonista de un particular crepúsculo divino junto a Bette Davis en “La estrella” (Stuart Heisler, 1952), a modo de advertencia para noveles que subrayaría en “La rebelde” (Robert Mulligan, 1965), ascenso y caída de una actriz con dos años años de fama.
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Pagina nueva 1

Domingo 1 Marzo 2009
Un hombre recién fallecido, a causa de una estúpida coincidencia en el lugar y el momento erróneos, debe convivir con los mortales incapaces de percibirlo y las restantes almas que vagan sin penitencia. Él no ha resuelto la relación con su mujer, a la que mantiene en un engaño constante de infidelidades y silencios torpes, hasta que alguien tocado por el don de distinguir los cuerpos etéreos de los muertos se presta, más o menos reticente, a resolverle el entuerto. Con esta revisión bufa de “El sexto sentido” (M. Night Shyamalan, 1999) —sin contar que ésta bebía a su vez de otras muchas fuentes cinematográficas, teatrales y literarias, pero que al contrario de “Los otros” (Alejandro Amenábar, 2001) recicló su esencia en una obra excepcional—, una comedia de carácter imitativo reconocible en el trío protagonista, el esquema de valores como clave resolutiva de la historia y algún que otro guiño camuflado —los humanos estornudan al atravesar a un fantasma, mientras que en la película de Shyamalan sentían un bajón de la temperatura ambiente—, David Koepp repite en la silla de director después de una intensa década como guionista.

La escasa prestancia crítica de sus incursiones previas en el thriller sobrenatural—el corto “Suspicious” (1994) y los largometrajes “El efecto dominó” (1996), “El último escalón” (1999) y “La ventana secreta” (2004)— parece haber conducido a Koepp a probar suerte en la comedia, tono dominante en “¡Me ha caído el muerto!” (2008), que cuenta con la ayuda del cómico inglés Ricky Gervais —visto en las versiones british y yankee de “The office”— y de Greg Kinnear —“Mejor imposible” (James L. Brooks, 1999), “Pequeña Miss Sunshine” (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006)—. Pero mucho antes de que Koepp sufriera el síndrome de escritor con ganas de escalar oficios de la pirámide industrial, su procesador de textos era el gurú de los blockbusters con ínfulas de ‘mensaje’, un toque anecdótico que en los últimos años ha pasado a convertirse en una incómoda insignia de sus libretos. Leer más »
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Críticas
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Ice Age 3
   
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Se trata de una diversión
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La última casa a la izquierda
   
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Vuelve el título que puso a Wes
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internacional, remozado para los
nuevos tiempos con una estética
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Michael Bay destroza lo poco que
quedó en pie tras la primera
parte. Furiosa por fuera, muerta
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Corazón de tinta
   
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Su realización es discreta y su
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Obsesionada
   
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Anodina y superficial cinta en
cuyo prescindible guión se
acumulan toda suerte de tópicos.
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No-Do
   
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Elio Quiroga invita a descubrir
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Cleaner
   
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La caja de Pandora
   
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Los mundos de Coraline
   
Por José Arce
Sin recuperar la exuberante
calidad de “Pesadilla antes de
Navidad”, Henry Selick sigue
demostrando un loable encono en
la elaboración de cada nueva
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Coco, de la rebeldía a la
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Por José Arce
Correcto en sus formas, bien
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aburrido, como tantos otros
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Still walking (Caminando)
   
Por Jordi Revert
Una absorbente película en la
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cada una de sus estampas...
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Secret sunshine
   
Por Joaquín R. Fernández
Se sustenta en la magnífica
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principal, pero dilata en exceso
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Home
   
Por Jordi Revert
Sin el didactismo de Al Gore
pero sin propuestas para la
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“Home” empeña sus esfuerzos en
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Presencias extrañas    
Por José Arce
Enésimo remake norteamericano de un éxito de terror oriental.
Fugaz y pasajero, un espéctaculo truculento en su justa medida,
estéticamente elaborado...
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Millennium 1    
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Aprovechando el tirón mediático
del desaparecido Stieg Larsson,
se presenta el primer capítulo
de una trilogía que da para poco
más que un serial televisivo... >> |
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
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Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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