Lunes 4 Mayo 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 04.05.09 a las 8:33
Archivado en: Acción, Actores y actrices, Años 50, Años 60, Años 70, Años 80, Años 90, Comedia, Drama, Hollywood, Musical, Romance, Terror
Matthew Perry vive en “17 otra vez” (Burr Steers, 2009) la más acertada —y al mismo tiempo cruel— de las ironías: convertido en un gris y mediocre pelagatos que nada tiene que ver con su exitoso pasado en el instituto, su personaje representa la antigua gloria y el presente acomodaticio del actor. De superestrella en “Friends” a intérprete hambriento de buenas ofertas en unos pocos años, ésa es la misma trayectoria que aguarda a rostros hoy protagonistas de las cajas de cereales, mañana de algún triste epitafio artístico. El encargado de representar al Perry adolescente, Zac Efron, no parece temer un futuro parecido y se congratula de compaginar la más anodina de las rutinas caseras con el griterío hormonal que provoca sobre la alfombra roja. Pero, ¿cuántos aguantan hasta convertirse en Meryl Streeps masculinos? El rastro de bellos cadáveres viene de lejos…

1950: Nace un género y, con él, una nueva manera de morir para las estrellas: la teen movie o película para adolescentes, ideada por astutos mandamases de la industria que al ser testigos de un cambio radical en la cultura popular quisieron ir más allá y convertirse asimismo en artífices del fenómeno. Los Andy Hardy y Betsy Booth del mundo acababan de perder su hueco, recatados y pizpiretos, ante la oleada de demandas de cintas con mayor enjundia… visual. Los jóvenes reclaman juerga, bronca, rock ‘n’ roll, baile, amor irracional, sexo —en la medida censora de lo posible— e ídolos que sirviesen para pegar pósters en las paredes y no para despertar las simpatías de las abuelitas. A partir de este caldo empieza a comercializarse carne de primera calidad para caloríficos cocidos: James Dean (“Rebelde sin causa”), Marlon Brando (“¡Salvaje!”) y Elvis Presley (“El rock de la cárcel”), primeros responsables en abarrotar de muchachas con cuerdas vocales destrozadas las consultas de los otorrinos. Leer más »
Martes 10 Junio 2008
M. Night Shyamalan, hasta la fecha, no ha repetido subgénero, y a pesar de que el impactante éxito de “El sexto sentido” (1999) pudiese haberlo especializado en cintas de terror sobrenatural. Los espectadores fruncían el ceño al oír su nombre, pocos especialistas recordaban “Los primeros amigos” (1998) más que como un título olvidable, pero ambos grupos se empezaban a preguntar quién era ese joven indio capaz de revolucionar las salas de medio mundo. De la nada absoluta a las reverencias de la crítica, las seis nominaciones al Oscar® –no se llevó ninguno, pero sí el mérito de ser la tercera producción de horror, tras “El exorcista” (1973) y “Tiburón” (1975), en competir por el premio a la Mejor Película–, y, especialmente, el agradecimiento de los fans que veían revitalizarse al género. Y de qué forma: desde ese momento, pocas historias de suspense fabricadas en Hollywood –y fuera de él– han prescindido del famoso twist final, muleta que a estas alturas sostiene a relatos de cojera curada de disimulo.
Sólo hay que comprobar cómo la promoción de “Los Otros” (2001) en Estados Unidos se vio resentida por los enormes parecidos con el taquillazo de Shyamalan. Pero todo ídolo de barro presenta las huellas de quienes lo fueron moldeando. Los referentes del director a la hora de concebir “El sexto sentido” fueron asimilados mediante un lenguaje elegante y moderno, un estilo que se transformaría en marca de la casa junto a sus obsesiones ya comentadas. La peor, en sentido práctico, de todas ellas: el giro que impone una relectura de los acontecimientos, una sucesión de fogonazos-flashback en la mente de protagonista y espectador que convierten el primer visionado en una experiencia única y los siguientes en un juego donde se conoce la trampa. Eso con suerte y si nadie ha revelado de antemano la tecla de la discordia: yo, como tantos otros, fui una de las perjudicadas por el fenómeno boca-oreja revienta-argumento de “El sexto sentido”, de modo que esa sensación la perdí para siempre –y sin ánimo de sonar fatalista…–. Leer más »
Lunes 10 Diciembre 2007
O eso debió de zamparse por error una mañana soleada de primavera –potenciemos las condiciones sensibleras– en lugar del yogur sin azúcar que le habría inspirado antes de tiempo “La lista de Schindler” (1993). Recordando a Jean Arthur y “Sólo los ángeles tienen alas” (1939), me asaltaron las conexiones con este fiasco de la aviación de Spielberg, nada peregrinas cuando el director es un reconocido cinéfilo y homenajeador de cintas clásicas en las suyas propias. Por desgracia, el caso que plantea “Always (Para siempre)” (1989) pierde unas cotas enormes de eficiencia por el ejercicio nostálgico y viciado que propone un conjunto visual rancio y ya pasado de moda. O por qué si no causa más risa Holly Hunter con ese vestido ochentero horroroso, imposible de creérnoslo como causa de los silbidos de admiración de sus rudos compañeros, que la más aguda vocalización de Jean Arthur.
Más que un homenaje a Howard Hawks le salió un telefilm blandito que apenas aprovechaba las posibilidades cómicas del piloto fantasma (Richard Dreyfuss) que ronda por su antiguo hogar, velando por el ánimo de su afligida novia. Una película fantasma, y no sólo a costa del argumento, sino de una Audrey Hepburn interpretando a un ángel como último papel en su carrera –gracias por el regalo, Steven, pero aun sin el cargo divino oficial Audrey ya había sido celestial en otras muchas ocasiones–. Y no bastó con lagrimear sobre la mítica actriz: ahí estaban la secuencia de apertura con un aterrizaje forzoso y las reticencias del personaje de Hunter ante el vuelo, repitiendo los clímax de la mítica cinta de Hawks. ¿Sirvió de algo más lo que fastuosamente se anunciaba para la eternidad? De todo empacho se aprende y Spielberg se acordó de la chica atrapada en la cabina del avión bajo el agua cuando quiso componer una secuencia similar en “A.I. Inteligencia artificial” (2001), eso sí, tras haberse tragado otro par de petit suisse.
En las imágenes: Holly Hunter, Richard Dreyfuss y Audrey Hepburn respectivamente en “Always (Para siempre)” - Copyright © 1989 Amblin Entertainment y U-Drive Productions. Todos los derechos reservados.
Miércoles 7 Noviembre 2007
La mejor criatura jamás inventada por George Lucas era peluda, divertida, tenía un nombre pretendidamente aterrador y vagaba por las noches llevando la justicia musical a la galaxia de las ondas… No, no era Chewbacca, sino el Hombre Lobo, locutor de la emisora que envolvía a ese pubescente en pañales que fue “American Graffiti” (1973), el mejor y más hermoso hijo de papá. Esta rareza en la que los jóvenes no sentían dudas amorosas hacia sus hermanas –vaya tela tenía de fondo “La guerra de las galaxias” (1977)– y que celebraban duelos a bordo de sus automóviles, como James Dean en “Rebelde sin causa” (1955), en vez de pilotar naves espaciales, sigue siendo un paréntesis extraño, en muchas ocasiones desconocido, de este gigante del márketing que un día, también, fue un joven norteamericano corriente.
Los chicos de clase media a punto de entrar en la universidad y abandonar ese maquiavélico mundo de institutos, bailes con ponche y coches forrados con globos como regalo de graduación se agrupaban en torno a varias historias paralelas de un grupo de amigos que confluían en la misma noche alocada y urbana. Todos eran imberbes y casi inexpertos, como Lucas, aunque con el tiempo su frescura se haya convertido en el vestigio simpático de unas carreras en auge: Ron Howard, antes de dirigir absurdeces y ñoñerías, era Steve, el vividor con perspectivas en el horizonte que acaba adoptando la salida más convencional; Richard Dreyfuss, siempre entrañable, experimentaba en Curt el camino inverso a su amigo, persiguiendo a aquella onírica rubia en automóvil blanco; Charles Martin Smith, como Terry, rompía los esquemas del empollón gafipástico, y Paul Le Mat, alias John, sabía mantener el tipo cómico frente a la repelente presencia de una niñata que se cuela en su camioneto.

Hasta Harrison Ford lucía palmito cowboy de extrarradio –Bob Falfa era su irónico nombre–, retando a los protagonistas con los rugidos presuntuosos del que sería precedente de su Halcón Milenario… Steve, Curt, Terry y John aúllan desesperados por seguir sintiéndose unidos a la manada, por no separarse de ella al alto precio de la madurez y la responsabilidad. Su guía era el Hombre Lobo, el clandestino aficionado a las emisoras radiofónicas que velaba por las relaciones y las preocupaciones de los jóvenes en su mundo de noche, carretera, poco alcohol y mucho mete-mano. Nada demasiado alejado de la actualidad, sólo que entonces las chicas siempre llevaban faldas de vuelo, los chicos podían asomarse por las ventanillas del coche sin riesgo de multa y ambos grupos se aproximaban según ritmos mejores que los que se radian ahora, gracias al licántropo de las ondas y sus The Platters, The Flamingos, Chuck Berry, Bill Haley… Auuuu Auuuuu
En las imágenes: Fotogramas de “American Graffiti” - Copyright © Lucasfilm, The Coppola Company y Universal Pictures. Todos los derechos reservados.
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Críticas
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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