Miércoles 11 Marzo 2009
De lo poco que puede contarse de “Lejos de la tierra quemada” (2008), el debut en la dirección del guionista Guillermo Arriaga tras su ruptura profesional con Alejandro González Iñárritu, es que confirma al artefacto de las narraciones desdobladas en un mareante multiángulo de espacios y tiempos como un (dudoso) lacre de prestigio inmediato, en el que también confían para sus carreras las damas dispuestas a desollarse la apariencia durante el rodaje. Bellísimas mujeres que hacen aplicable el tópico de “por mi físico nadie me toma en serio”, alerta junto a sus agentes en la superficie de los papeles flotantes por pescar alguno que las afee, las golpee, las dramatice, las haga llorar, temblar por algo más creíble y desgarrador que las caricias de un secundario romántico o una comedia con chispa. Después de Goya Toledo, Naomi Watts, Cate Blanchett —mujeres Iñárritu, de ser válida tan pretenciosa etiqueta—, y January Jones —el precioso calco de Grace Kelly en la teleserie “Mad Men” protagonizó “Los tres entierros de Melquiades Estrada” (Tommy Lee Jones, 2005), con guión de Arriaga—, Charlize Theron se suma a la cantera de féminas destrozadas en alguna cuneta de la América profunda y de las esquinas de estas historias desestructuradas.

La última parada de Theron en las carteleras no ha sido la primera en el infierno para la actriz sudafricana, cuyo último tramo filmográfico combina con precisa ambición los roles oscarizables con superproducciones alimenticias y, a veces, igual de sorprendentes que esos dramones por los que se pelean con perfectas uñas y dientes las divas de Sunset Boulevard. Tocada por algún angel bienhechor que la convierte, si no en la primera según gustos, en una de las más hermosas intérpretes del panorama actual, Charlize Theron ha echado el pulso a una tendencia en contra desde sus mediocres comienzos, sitos en una industria dispuesta a no aprovechar las posibilidades de una belleza de ojos frágiles, a lo Marilyn, bautizada con nombre de starlette que derrocha talento en alguna escena cabaretera. Leer más »
Lunes 5 Enero 2009
Aunque para muchos Edward Norton es una de esas caras que parece acompañarles en su memoria cinéfila prácticamente desde que tienen uso de razón de la misma, lo cierto es que debutó en esto del cine hace poco más de una década. Eso sí, desde entonces, este joven actor, nacido en Boston en 1969, no ha dejado de crecer a cada película como uno de los más grandes intérpretes del cine actual. Decidido a seguir ocupando ese lugar, estrena ahora “Cuestión de honor”, en la que interpreta a un detective en una encrucijada: ser fiel al Departamento de Policía o a su familia, de la cual su hermano y su cuñado, también policías, se han visto presuntamente envueltos en una trama de asesinato.

Pocos debutantes tuvieron tan celebrado estreno: “Las dos caras de la verdad” descubrió al mundo la apabullante capacidad camaleónica de Norton, valedora de un Globo de Oro y su primera nominación al Oscar®. Desde entonces, en sus algo más de veinte títulos, ha tenido tiempo de esculpir su nombre entre los mejores de la industria, trabajando con algunos de los realizadores más respetados y desafiando con sus indiscutibles dotes interpretativas a grandes figuras con las que compartía pantalla. Tras el abrumador éxito de “Las dos caras de la verdad”, trabajó a las órdenes del checo Milos Forman, para quien fue el abogado de Larry Flint en “El escándalo de Larry Flint”. Por si fuera poco, el mismo año Woody Allen le hizo cantar en “Todos dicen I love you”, consiguiendo en tan solo tres incursiones trabajar con dos de los cineastas vivos más importantes. En 1998 John Dahl le dirige en “Rounders”, donde es un experto jugador (y tramposo) de póquer que forma pareja con Matt Damon. Sin embargo, son sus dos siguientes papeles los que rápidamente le libran del apelativo de joven promesa para erigirle como gran actor: en “American History X” ofrece una de sus más logradas interpretaciones encarnando a Derek, un joven que intenta huir de su pasado nazi tras salir de la cárcel; en “El club de la lucha”, David Fincher le regala a Jack, uno de los personajes más emblemáticos de los 90. Por el primero, Norton recibió su segunda nominación a la preciada estatuilla de la Academia; por el segundo, su rostro se convirtió en el representante de uno de los filmes más revolucionarios y controvertidos de los últimos tiempos. Leer más »
Martes 30 Diciembre 2008
Escrito por Joaquín R. Fernández el 30.12.08 a las 11:15
Archivado en: Actores y actrices, Animación, Años 20, Años 30, Años 40, Años 50, Años 70, Años 80, Años 90, Cine europeo, Cine independiente, Cine mudo, Directores, Drama, Fantástico, Hollywood, Musical, Personajes
Si hay una película que representa el espíritu de las fiestas navideñas, seguramente sea uno de los títulos más célebres de la rica filmografía de Frank Capra: “¡Qué bello es vivir!”. Sin embargo, durante estas fechas también es usual que las distintas cadenas de televisión emitan alguna de las múltiples adaptaciones cinematográficas de “Canción de Navidad” (”A Christmas carol”), una de las mejores y más populares obras de uno de mis autores favoritos: el gran Charles Dickens. Publicada en el año 1843, esta pequeña novela nos relata la historia de Ebenezer Scrooge, un avaricioso individuo que no tiene consideración alguna con sus semejantes. No sólo ningunea a su sobrino Fred, sino que además trata de mala manera a su único empleado, el bonachón Bob Cratchit, quien tiene un hijo enfermo.

Sin embargo, una noche se le aparece el fantasma de su fallecido socio Jacob Marley, indicándole que tres espíritus contactarán con él. El de las Navidades Pasadas le recuerda cómo era su niñez y su juventud, mientras que el de las Navidades Presentes le enseña que incluso aquellas personas a las que desdeña se preocupan por él. Finalmente, el de las Navidades Futuras le muestra su solitaria tumba y la indiferencia que su muerte provoca entre la gente. Semejantes experiencias le hacen recapacitar, de tal modo que saluda a todos con alegría, yendo a visitar a su sobrino y portando regalos y aumentando el sueldo a su empleado, quien se queda patidifuso ante semejante cambio de carácter (incluso se preocupa por la delicada salud del pequeño Tim, a quien costeará un tratamiento que logre sanarlo). Leer más »
Sábado 5 Abril 2008
El complemento más codiciado por una femme fatale –eso como excusa para no reconocer que son ellas las complementarias– es un tipo bien trajeado, tan fumador como ella para que ambos se pasen desapercibidos mutuamente, de bolsillos llenos –y no de pañuelos para socorrerla en sus llantos– y nombre rimbombante. Colgarse del codo de un gángster puede parecerse a pasear un bulldog, aunque el perro tenga collar de diamantes y haga sus necesidades sobre alfombras rojas… La pareja resulta inflamable y él es el mechero. No lo negaría ni Tony, el líder de “Los Soprano” que recuperaron para la pequeña pantalla esa esencia perdida hacía varios años en las salas de cine. Entre la nostalgia retro y la crudeza con sorna, un mundo de oro, chándales con tacones y comida rápida. Ellos –y ellas– encarnaban una vertiente de mafia próxima a la generación de los setenta. El término mafioso puede y suele asociarse al gángster, aunque éste no tenga nada que ver con los matones –que trabajan para él– o los pandilleros de calle, los que no lucen sombrero ni metralleta.
Vale, la familia Soprano tampoco, pero desde “El padrino” (1972) hasta “Uno de los nuestros” (1990) han aprendido a pasar desapercibidos, a enmascararse en otro tipo de ostentación más aristocrática, con toda la ironía que esa realidad lleva encerrada. Hombres que quisieran ser el ’Noodles’ de “Érase una vez en América” (1984) y que no les gusta ver en el espejo las cejas de Scorsese o la barba de Coppola juzgando sus decisiones. Por eso Tony, cuando le entraba la morriña, encendía la televisión para revisar un viejo clásico, y se reía y lloraba con escenas que a nosotros, ajenos a la mafia, nos provocan sensaciones muy distintas. Su predilecta, “El enemigo público” (1931), y su buen criterio se entrevé en la identificación con James Cagney, ese gángster olímpico al que Bogart llamaba “champiñón” en los rodajes. “Al rojo vivo” (1949), “Ángeles con caras sucias” (1938) o incluso el semi-musical con Doris Day “Quiéreme o déjame” (1955) bastarían para darle en los morros a Bogie, otro gángster habitual antes de redimirse durante la guerra, y que en “Callejón sin salida” (1937) se hacía llamar… Baby Face –chiste doble porque por aquella época corría el rumor de que los anuncios de una marca de potitos usaban un retrato suyo de bebé–.
Quizá Cagney le gustase menos a Tony en “Los violentos años veinte” (1939), porque bebía leche durante la Ley Seca y la incoherencia es el peor estigma de un buen mafioso –como lo de ir al psicólogo, que también se explotaría en “Una terapia peligrosa” (1999) y secuela–. Por fortuna, su sentido del humor permitía que en la serie se colasen películas que se toman al gángster a pitorreo, como “Nacida ayer” (1950), a la que podríamos añadir la muy similar “Dama por un día” (1933), “Con faldas y a lo loco” (1959), “Cantando bajo la lluvia” (1952), “Pistoleros de agua dulce” (1931), “4 gangsters de Chicago” (1964), o “Bola de fuego” (1941), donde la leche la bebía –y recibía– el ‘bueno’. El tazón de helado se bambolea sobre su enorme barriga a costa de unas carcajadas que se esfuman pronto. Tony quiere ser Al Capone –serigrafiado en “Scarface” (1932), éste en “El precio del poder” (1983), también en “Los intocables de Eliot Ness” (1987)–, Little Caesar –“Hampa dorada” (1931), clásico que por cierto no gusta a Scorsese–, Jack Carter –Michael Caine en “Asesino implacable” (1971)–, y tener una amante como “Gilda” (1946) o “La chica del gángster” (1993).
Menos favorecidos los retratan en las negras “Atlantic city” (1980), “El largo Viernes Santo” (1980), “Underworld USA” (1961), o en las luminosas “El golpe” (1973) o “Amor a quemarropa” (1993). Los tiempos de la atmósfera gris y la beldad de melena rubia han pasado… para dar paso a lo mismo. Más renovados –“Layer cake” (2004), “Snatch” (2000), el díptico de Cronenberg– o estereotipados –“Dogville” (2003), “Camino a la perdición” (2002)–, cada vez más obvia su ambigua personalidad –“Muerte entre las flores” (1990) o “Donnie Brasco” (1997)–, tanto desdoblamiento convierte en perentoria la cita con la terapeuta. Y eso que Tony seguramente no conozca a sus compadres del polar francés –“No tocar la pasta” (1954), “Hasta el último aliento” (1966), “Mafia, yo te saludo” (1965)– y a los John Woo o Kitano que ensangrientan las urbes orientales. Por definición cinematográfica, el gángster tendrá su patria en Chicago o Manhattan. Después de años de férreo control sobre Jersey, no había mejor recompensa para Tony que los muelles de Nueva York.
Anteriormente:
En las imágenes: Fotografía promocional de “Los Soprano” - Copyright © 1999-2007 Home Box Office (HBO). Todos los derechos reservados. Fotogramas de “The West Point story” - Copyright © 1950 Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados. “Al rojo vivo” - Copyright © 1949 Warner Bros.-First National Pictures. Todos los derechos serservados. “Scarface” - Copyright © 1932 The Caddo Company. Todos los derechos reservados. “El Padrino. Parte II” - Copyright © 1974 Paramount Pictures y The Coppola Company. Todos los derechos reservados.
Viernes 14 Diciembre 2007
«Has estado muy bien, pero yo no me preocuparía tanto del corazón: siempre puedes poner ese trofeo en su lugar.» Algún desalmado envidioso asistente a los Oscar® de 1951 podría haber increpado a Mankiewicz con las mismas palabras que Margo Channing dirigía a la ¿triunfante? Eve Harrington. Pero un pedazo muy autoconsciente latía en el perfecto retrato de las alcantarillas perfumadas del showbusiness, y el guionista-director de “Eva al desnudo” (1950) no se dejó atrapar por las mismas rejillas degradantes que su antiheroína. Continuó el cultivo de esa prosa rápida y barroca, cuyo ejemplo más representativo podríamos tener en la película citada, pero que se extendió, tal vez en declive tras alcanzar su cenit, hasta su última entrega. “La huella” (1972), de reciente actualidad a causa de su innecesario, pero arriesgado, remake, fue el enigmático testamento de un cineasta que, con o sin guión propio –en este caso de Anthony Shaffer, autor de la obra teatral en la que se inspiró la cinta–, destacó como dialoguista. Y no es nada fácil rodar largas y enrevesadas conversaciones sin que el pulso visual de la escena decaiga o el espectador se pierda en una maraña de pullas ocultas que sólo perciben los personajes.
Menos aún cuando en más de dos horas de metraje sólo aparecen dos actores, aunque éstos sean de la talla mastodóntica de Laurence Olivier y Michael Caine. Sus virtudes son evidentemente teatrales, una hilera continua de réplicas sagaces en una trama diabólica que encontraron los encuadres perfectos en el caserón recreado por Mankiewicz e introducido por esos inquietantes autómatas mirones. Planificación claustrofóbica de un diálogo interminable que es, a un tiempo, una trampa de tres: quien mira no puede levantarse sin la función terminada, pues los interrogantes son fuertes y el respeto hacia una conversación de plano medio impide interrumpir su desarrollo. Ratonera de fondo y forma –y metalenguaje: la sátira a Agatha Christie, reina del folletín llevado a teatro más comercial–; la broma macabra de un cineasta que, si un día se aprovechó del teatro como tema, en su finiquito lo empleó de apariencia para completar un ciclo: el de una vida rendida al cine y a sus moldeables armas.
En la imagen: Fotograma de “La huella” - Copyright © 1972 Palomar Pictures Corporation. Todos los derechos reservados.
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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