Jueves 26 Febrero 2009
Tilda Swinton será más recordada por el público español tras leer el nombre de Penélope Cruz y entregarle el Oscar® a la Mejor Actriz de Reparto, pero esta semana también estrena en nuestro país “Julia” (2008), de Erick Zonca, una de las películas indie que la actriz suele combinar con apariciones secundarias en prestigiosas producciones de Hollywood. De belleza ambigua y andrógina, la intérprete de inmemoriales orígenes —su apellido corresponde a uno de los árboles genealógicos más antiguos de Escocia— ha disfrutado de una carrera más próxima al reconocimiento en círculos artísticos y festivales europeos, donde suele acudir como miembro del jurado, que a la vorágine de las quinielas por los Oscar®, donde su nombre suele aparecer, de manera indirecta, con la frecuencia de quien sabe rodearse de los mejores talentos.

Al igual que la mayor parte de los actores compatriotas de Swinton, ella probó los clásicos teatrales durante sus estudios universitarios en Cambridge, donde se matriculó en estudios sociopolíticos y de literatura inglesa. Comienzos vinculados a rutilantes títulos —la Royal Shakespeare Company— y a artistas alternativos como el director Derek Jarman, su mecenas y mentor vital y cinematográfico desde el debut de la actriz en “Caravaggio” (1986), el muy laureado en Berlín biopic del pintor italiano. El dúo repetiría en “L’ Inspirazione” (1988), “The last of England” (1988), “War Requiem” (1989) “The garden” (1990) y “Eduardo II” (1991), cinta por la que Tilda Swinton conseguiría la Copa Volpi a la Mejor Actriz en la Biennale de Venecia. La última película de Jarman, “Wittgenstein” (1993), que contaba de nuevo con su musa-actriz, consiguió el Oso de Oro en la Berlinale antes de que el director muriese de sida en 1994. Leer más »
Jueves 15 Enero 2009
Que determinados premios suponen una maldición para el receptor antes que el breve elogio de subir al podio, lo demuestra la codicia de quienes desearían tener uno en casa: como el dulce más caro y exquisito de la tienda, los pocos elegidos suelen tener que conformarse con uno y soportar las miradas envidiosas —y el aislamiento— de los hambrientos. Sucede en el marasmo de galardones en el que se sumerge Hollywood de enero a marzo, pero también en Europa y en sus festivales afectados de delirios de grandeza y de una razón de ser cada vez más raquítica, engrasada con poderosos y semiocultos mercados paralelos.

La prestigiosa Palma de Oro, máxime reconocimiento que otorga el Festival de Cannes desde 1955, no se escapa a la temida categoría, y es posible que su estuche negro formado por dos solapas que desvelan u ocultan el premio sea un augurio lúgubre de la corta vida de sus películas o un mecanismo protector ante sus malignas radiaciones. Esto no resta, ni mucho menos, importancia al trofeo y su significado, aunque éste, y cada vez de forma más frívola, vaya parejo a los polémicos jurados. La moraleja que debe deducirse de esta negra tradición es que las Palmas de Oro desde luego que se estrenan y que encuentran su público, pero uno más reducido y de menor tirón que el que puedan conseguir los estrenos norteamericanos peor vistos por la crítica. Leer más »
Miércoles 7 Enero 2009
Son películas pequeñas, con presupuestos pequeños e intenciones pequeñas que, por obra y milagro del séptimo arte, acaban convirtiéndose en grandes éxitos. Son casos excepcionales que, alejados de tendencias mainstream y del maremagno de mareantes cifras que suponen las más ambiciosas comedias hollywoodienses, acaban encontrando una complicidad con el público frecuentemente mayor que aquellas. Algunas son hijas de Sundance, y otras ni eso, pero todas comparten algo en común: el milagro del cine pequeño ganándose el corazón del público desde su rincón y su etiqueta, que es la de ‘indie’. Es algo así como el espíritu que mueve a los dos pequeños protagonistas de “El hijo de Rambow” a hacer su propia secuela de la mismísima “Rambo: Acorralado” con una cámara casera, un puñado de amigos, otro de trastos y todas las ganas del mundo.

Basada en la propia experiencia de la infancia de su director, Garth Jennings, “El hijo de Rambow” es la última en llegar pero no la única en saborear las mieles del éxito desde su posición de propuesta humilde. He aquí algunos de los éxitos recientes más sonoros que la comedia independiente ha alcanzado sin que nadie la esperara:
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Sábado 16 Febrero 2008
Su último estreno confirma la tendencia de una de esas promesas jóvenes, amparadas por un cineasta reconocido –Robert Altman, a quien ha homenajeado con descaro y de cuya película póstuma, “El último show (A prairie home companion)” (2006) se dice que rodó algunas escenas– y que en breve trayectoria consigue el reconocimiento que otros persiguen durante décadas. No demasiado prolífico –compagina sus fastuosas producciones cinematográficas con pequeños cortos experimentales–, Paul Thomas Anderson es el ejemplo de cineasta esnob que puede presumir de libertad creativa y productiva al tiempo que se ampara en los mayores estudios y las más brillantes estrellas. Los resultados, chocantes historias íntimas que parecen bucear tanto en la naturaleza de los personajes como en la imagen prediseñada de los actores que los encarnan.

Desde su primer corto y acercamiento a la industria, “The Dirk Diggler story” (1988), ha demostrado un interés inaudito en una década de escasa incorrección política –los noventa– por los asuntos más escabrosos del mismo medio que le da de comer: la vida pecaminosa, insensible o poco envidiable de seres venidos a menos, fracasados o idiotizados a causa del fasto audiovisual. Si en esa carta de presentación ya abordaba la industria pornográfica, tema absoluto en la divertida y maestra “Boogie Nights” (1997), su segundo corto, “Cigarettes and coffee” (1993) –no confundir con el título intercambiado de Jim Jarmusch–, sirve de preludio al cruce de extraños en la icónica “Magnolia” (1999). Antes de ambas, una cinta a caballo entre Scorsese y Mike Figgis, “Sydney” (1996), donde ya aparecían astros tan poco propios de un cine intangible como Samuel L. Jackson o Gwyneth Paltrow, y posteriores fetiches que, por fortuna, no han renunciado a las producciones difíciles, como Philip Seymour Hoffman.

Gracias a la disponibilidad de mayores medios, Anderson amplía y completa su visión de Dirk Diggler en el susodicho biopic de una estrella del porno, que en su escabrosidad no escondía tanto afán polemizador como los primeros anti-destellos del cuarto oscuro que significó “Magnolia”, coloso de una calidad quizá demasiado evidente, pero que lo encumbró en la Berlinale y en el prestigioso sello de las nominaciones al Oscar®. Luego vendría otro Paul –Haggis– a apropiarse de esa gloria sólo rozada con la imitativa en varios aspectos y en todos ellos facilona y sonrojante “Crash” (2004). Su siguiente estreno, “Punch-Drunk love” (2002), fue una preciosa mirada colorista al mundo de los perdedores. La palma de oro en Cannes no ayudó a evitar el total desapercibimiento entre parte de crítica y público, quizá por el regusto amargo de un romance peculiar –Adam Sandler y Emily Watson–, en el que cada ñoñería romántica se interrumpe por la entrada abrupta de otro género cinematográfico –de nuevo Hoffman en papel de matón–, mientras el clímax feliz se atrasa y se atrasa…

La recompensa es tan ilusoria –y benévola con la pareja– como las formas abstractas de los créditos. De esta película extraería material extra para un corto, “Blossoms and Blood” (2003), en mitad de la preparación de otro título sangriento, su última “There will be blood” (2007). El descenso a las cloacas temáticas de Paul Thomas Anderson se acelera con la misma rapidez que asciende su reconocimiento internacional. ¿Demasiado continuo, demasiado pronto? Sea un auténtico yacimiento petrolífero o una engañosa filtración, por lo menos parece reservar talento y enigmas suficientes para seguir adelante. Llamar a los gemelos Sunday Paul y Thomas –son Paul y Eli– habría confirmado la doble personalidad oscura del director, que sólo nos ha revelado a medias, en vista de una sorpresa aún inconcebible o un definitivo fracaso al estilo Michael Cimino. Lo que está claro es que él prefiere la puerta del infierno.
En las imágenes: Fragmento del cartel de “Magnolia” - Copyright © 1999 Ghoulardi Film Company, New Line Cinema y The Magnolia Project. Todos los derechos reservados. Y Paul Thomas Anderson en el Festival de Toronto - Copyright © 2002 WireImage. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Boogie Nights” - Copyright © 1997 Ghoulardi Film Company, Lawrence Gordon Productions y New Line Cinema. Todos los derechos reservados. Y fotograma de “Punch-Drunk love” - Copyright © 2002 Revolution Studios, New Line Cinema y Ghoulardi Film Company. Todos los derechos reservados.
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
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La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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