Jueves 18 Junio 2009
Los pandilleros de Kevin Smith vuelven a entrar en acción para pecar en “¿Hacemos una porno?” (2008). Hartos de que los trabajos mediocres no les permitan pagar las facturas de luz y que nadie acuda a sus videoclubs a alquilar películas, se han lanzado a rodar las suyas propias para un sector conocido por su alto rendimiento: el porno. Y acometen su feliz empresa con el fetiche del director de Nueva Jersey, rodar la versión picantona de “Star Wars” bajo el título de “Star Whores”, un guiño fácil que realmente existe en una serie británica del año 2000 y otra cinta del 2005, si bien Smith mantiene los personajes originales del universo de Lucas para una reformulación tan fiel como cutre. Es lo que tiene confiar en los amigos y en una pandilla de profesionales de segunda para hacerse de oro por la noche en una cafetería-plató ilegal.
El que dirige es Zack (Seth Rogen): Empleado en una de esas cafeterías franquiciadas de homogeneización modernilla, Zack malvive entre un trabajo insatisfactorio y un piso compartido donde pasa hambre y frío fisiológicos y emocionales. Una reunión de antiguos alumnos del instituto le proporcionará la idea clave para escapar del atolladero: ¿y si rueda lo que siempre tiene en la cabeza, una de sus fantasías húmedas, con pocos medios y una promesa de miles de dólares en tan fértil mercado? Ahora que Kevin Smith se ha apartado de la actuación, quién mejor para interpretar a su álter ego que Seth Rogen, el Jude Law de la nueva comedia estadounidense. Su primer protagonista lo obtuvo de la mano de uno de sus padrinos, Judd Apatow, en “Lío embarazoso” (2007), donde ya aprendía a ligarse a la rubia despampanante, pero antes era habitual verlo reforzando los repartos de la factoría, como “Virgen a los 40″ (Apatow, 2005), “El reportero: La leyenda de Ron Burgundy” (Adam McKay, 2004) o “Tú, yo y ahora… Dupree” (Joe Russo y Anthony Russo, 2006). Desde entonces no ha perdido su afición por los pequeños papeles de enorme tirón cómico (“Supersalidos”, “Hermanos por pelotas”, “Fanboys”) y el doblaje de películas de animación de la Dreamworks, en las que su vozarrón da rienda suelta a su espíritu lúdico (“Shrek Tercero”, “Horton”, “Monstruos contra alienígenas”). En el futuro de Rogen no aparecen señales de un regreso a los tintes dramáticos con que se estrenó (“Donnie Darko”) y sí de seguir encadenando comedias tras sus protagónicas apariciones en “Superfumados” (David Gordon Green, 2008) y “Observe and report” (Jody Hill, 2009): la indie “Paper heart” y el regreso de Apatow a la dirección, “Funny people” (2009), mientras intenta subir caché al currículum trabajando con Michael Gondry, cuando debería plantearse dar uso al freno de mano y el dinero de su cuenta para unas vacaciones. Leer más »
Martes 28 Abril 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 28.04.09 a las 17:55
Archivado en: Años 50, Años 60, Años 70, Años 90, Cine español, Cine europeo, Comedia, Drama, Hollywood, Personajes, Terror, Thriller
La última triunfadora del Festival de Málaga aborda un problema tan peliagudo como la imposible integración de un niño adoptado a su nuevo contexto familiar. El debutante David Planell intenta contagiar “La vergüenza” de sus personajes al espectador con una interrogante que hunde aún más las espinas del tema: ¿y si son los padres quienes no logran adaptarse al crío? Cualquier atisbo de compromiso podrá amarrarse a nuestra proverbial y tardía mala conciencia, refrendada por una especie de remordimiento de la globalización —Rubina Ali es la última muestra de ello—. Sin embargo, hay niños en el cine que son verdaderamente insoportables o inquietantes. Se adoptan angelitos que son el demonio. Y no se admiten devoluciones.
1. Rhoda Penmark en “La mala semilla” (Mervyn LeRoy, 1956). Christine (Nancy Kelly) y Kenneth (William Hopper) eran el matrimonio perfecto hasta que su hijita adoptada empezó a desarrollar extraños comportamientos… a ojos de la madre. ¿Cuál de las dos ha perdido el juicio? La niña de trenzas rubias y vestiditos blancos —interpretada por Patty McCormack—, la preferida de todo el vecindario, no parece capaz de portar una vena asesina dentro de su cabeza. Pero ¿quién sabe de qué genes procede la criatura adoptada? El recelo sobre ese sagrado territorio infantil empezaba a ser pasto de terrores cinematográficos con resoluciones más o menos freudianas, caso de este curioso film del que se rodaron hasta tres finales alternativos para que la censura escogiera el menos ofensivo —y el más aburrido— de todos.
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Viernes 17 Abril 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 17.04.09 a las 19:32
Archivado en: Acción, Aventuras, Años 40, Años 60, Años 70, Años 80, Años 90, Cine europeo, Cine independiente, Cine social, Drama, Hollywood, Personajes, Thriller
Ben Affleck es el político salpicado, de un día para otro, por una misteriosa sospecha. Russell Crowe es el periodista que por ayudar entiende esclarecer cualquier negro asunto del gobierno estadounidense. Rachel McAdams es la novata dispuesta a vender su inocencia por una buena historia. Y Helen Mirren es la editora en la sombra que espolea y machaca las relaciones del cuadrilátero. Un rápido reparto de roles bastaría para condensar la prolija acción de “La sombra del poder”, el segundo largo de Kevin Macdonald tras su aclamada “El último rey de Escocia” (2006). Pero no es así: cintas comprometidas que preservan para generaciones futuras las inquietudes de una época, estas historias de investigación política resultan tan imprescindibles como difíciles de abordar por su carga de sobreinformación. Aún así, las viñetas cinematográficas de esas noticias que el diario presenta en blanco y negro, de vez en cuando logran la ilustración imperecedera de sus mayores hazañas.

El caso Watergate: “Todos los hombres del presidente” (Alan J. Pakula, 1976). Macdonald refiere este clásico título como una de sus películas de cabecera en la gestación de “La sombra del poder”, a pesar de que ésta tenga su origen real en la estupenda miniserie británica “State of play” (2003), protagonizada por Bill Nighy, David Morrissey, Kelly Macdonald y James McAvoy. El ahínco del redactor McAffrey (Crowe) resulta equiparable al de Bernstein y Woodward, la pareja de reporteros del Washington Post que destapó las culpas del presidente Nixon gracias al soplo del anónimo Garganta Profunda. La química entre Dustin Hoffman y Robert Redford impera en esta función de sugestivas escenas mudas y aridez fotográfica, cercana al más puro ejercicio de cine documentalista. Leer más »
Lunes 6 Abril 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 06.04.09 a las 12:00
Archivado en: Actores y actrices, Animación, Anécdotas y curiosidades, Aventuras, Años 40, Años 50, Años 60, Años 70, Años 80, Años 90, Fantástico, Hollywood, Personajes, Técnica
Es la nueva estrategia de las productoras para celebrar preestrenos con alfombras rojas y el motivo de que el gremio de dobladores profesionales se esté rasgando las vestiduras. “Monstruos contra alienígenas” (Rob Letterman y Conrad Vernon, 2009) ha sido la última en abducir a Reese Witherspoon, Hugh Laurie, Seth Rogen, Paul Rudd y Kiefer Sutherland. Pocas películas de animación tendrán un póster promocional sin nombres de celebrities impresos a gran escala, prácticamente eclipsando el contenido cinematográfico y los personajes que protagonizan la acción, a menos que el milagro digital les haya dotado de los mismos rasgos faciales que quienes les prestan voz. Mientras que ahora muchos de los dibus carecerían de significado popular sin su referente de carne y hueso, antaño algunos intérpretes debían esconderse en la animación bidimensional para rascar algún sueldo extra. Un fenómeno que Hollywood ha exportado en un abrir y cerrar de ojos al famoseo de cualquier país, con todas las ventajas y desventajas de la globalización: no todas las estrellas pueden garantizar un nivel de calidad óptimo con sus aptitudes de doblaje.

La precisión de los actores estadounidenses al abordar estas tareas ha sido demostrada con creces desde el nacimiento de la moda, durante el regreso a principios de los noventa de las citas anuales con Disney. La explicación no deja en ridículo las cuerdas vocales de otras nacionalidades, sino que parte de una premisa básica: las producciones se amoldan desde su gestación a las necesidades del país de origen, de tal modo que un trabajo intenso y paciente con los actores desde el proceso de bocetado de los personajes asegura una correspondencia fluida entre dibujos animados e intérpretes reales. Los grandes estudios piensan con toda lógica en su mercado principal, el patrio, dejando en manos de la providencia y de unos distribuidores con más o menos ganas de llenar el bolsillo o respetar el producto lo que se haga fuera de las fronteras. Y esa aparente despreocupación parece deberse a un aprendizaje de campo antes que a una verdadera actitud negativa: nefasto fue el exceso de control que Kubrick impuso sobre los doblajes internacionales de “El resplandor” (1980) —Verónica Forqué gritando aquello de «¡Jack, Jack!»— o, de regreso al ámbito animado, las versiones que Phil Collins hizo de las canciones de “Tarzán” (Chris Buck y Kevin Lima, 1999) en castellano, francés, alemán e italiano, guiándose únicamente por imitación fonética. Leer más »
Pagina nueva 1

Jueves 24 Enero 2008
Tras su último estreno, compruebo una fijación de Joe Wright por las manos: planos detalle de una porción anatómica que es máxime instrumento de expresión humana a la par que extremidad fuera de contexto. Es posible que dicha recurrencia, en tan novel director, se deba a una simple educación visual o a una confianza en el tópico del montaje. En cualquiera de los dos casos, aunque con menos mérito para el cineasta inglés, se presenta un compendio de aprendizajes cinematográficos que, poco a poco, hemos asumido con la misma soltura que el abecedario. Y es que la mano, al igual que cualquier otra visión sesgada del hombre, representa una asociación inconsciente dentro de la historia o de la idea simbólica que muestra la película. Los espectadores del protocine asistían horrorizados a la proyección de imágenes en primer plano para las cuales, creían ellos, había sido necesario cortar la cabeza o el brazo de una persona.

Sólo cuando el lenguaje audiovisual fue adquiriendo forma –especialmente gracias al montaje de atracciones de Eisenstein y los hallazgos soviéticos–, el público aprendió a trazar deducciones e inducciones con la medida del enfoque, de tal manera que una mano podía venir a representar, sin dejar manco a nadie, todos los sentimientos del mundo –rasgo muy Pudovkin–. Wright, tanto en “Pride & Prejudice (Orgullo y prejuicio)” (2005) como en “Expiación” (2007) no se fija en las manos como agentes independientes, sino que las emplea con intención, para concebir ilustraciones del silencio. Todo lo que no puede –o no sabe– expresar de otra manera, lo traslada a esa zona que es nuestra vía de contacto con el mundo y, al mismo tiempo, cauce de lo que callamos, de lo que no sabemos –o no podemos– vocalizar. Sin embargo, su concepción resulta bastante pesimista, pues el contacto que persiguen las manos, aun produciéndose, nunca ofrece más que la confirmación de una distancia insalvable: la de las clases sociales, el tiempo, el espacio o la propia incomprensión de un ideal que sólo puede rozarse.

Por ese motivo, en su reciente película Robbie (James McAvoy) intenta palpar a Cecilia (Keira Knightley) a través del agua que, por unos instantes, formó parte de la superficie de su piel –imagen recogida en la novela–, y cuando el contacto ya no está impedido por la barrera de la timidez se desarrolla torpe, trémulo y escondido, y resulta curioso que se contraponga la unión de las manos bajo y sobre la mesa, ambas alegóricas de una relación breve y oculta. Este anclaje carnal resume el conocimiento básico y efímero entre los personajes, una proximidad recurrente en las historias de descubrimiento amoroso –me viene a la memoria el corto “La mano”, de Wong Kar-Wai, incluido en el tríptico “Eros” (2004), y su metáfora sobre la medición emocional por medio del roce–. Además, de ser cierto que cada ser humano lleva su destino dibujado en las palmas, la unión de las manos de Robbie y Cecilia no podía ser más lógica y fatalista. Concepto surreal que adquiere fuerza en “Un perro andaluz” (1929), de Buñuel, y la mano-hormiguero que no pertenece a nadie, pero que representa un miedo universal: el de perder nuestra identidad humana, animalizarnos, olvidar la expresión y la comunicación, el sentido del cuerpo y el montaje. Fragmentos de historias y anatomías que suman y resumen lo que en la vida siempre aparece deslavazado.
En las imágenes: Fotogramas de “Expiación: Más allá de la pasión” - Copyright © 2007 Working Title Films, Relativity Media y Studio Canal. Todos los derechos reservados. “Un perro andaluz” - Copyright © 1929 Luis Buñuel. Todos los derechos reservados. “Eros” - Copyright © 2004 Roissy Films, Block 2 Pictures, Jet Tone Films, Ipso Facto, Solaris, Cité Films, Fandango, Delux Productions y Easy Mañana. Todos los derechos reservados.
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Críticas
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Corazón de tinta
   
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Su realización es discreta y su
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¿Hacemos una porno?
   
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Kevin Smith no recupera el pulso
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firma un guión flojo. Busca poco
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Obsesionada
   
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Anodina y superficial cinta en
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acumulan toda suerte de tópicos.
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engancha...
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Sin recuperar la exuberante
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Home
   
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Presencias extrañas    
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Millennium 1    
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Aprovechando el tirón mediático
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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