Martes 5 Mayo 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 05.05.09 a las 16:34
Archivado en: Actores y actrices, Años 50, Años 60, Años 70, Años 80, Años 90, Ciencia-ficción, Cine independiente, Comedia, Drama, Fantástico, Hollywood, Musical, Personajes, Romance, Terror
Después de haberse desgañitado de ilusión con el estreno de “17 otra vez”, las chicas pasan el relevo a… más chicas. El fenómeno fan ejerce su mayor influencia sobre el género femenino, tanto da si el producto en cuestión lo protagoniza el chico de sus sueños o la chica que soñarían ser. Y desde su recién cumplida pubertad hasta los dieciséis años que luce ahora con el desparpajo propio de su edad, Miley Cyrus es la teen queen del momento gracias a esa fábrica de sueños reformulada en franquicia de ídolos adolescentes, la Disney y su cetro The Mickey Mouse Club. Las exitosas audiencias de la serie televisiva y su permanencia en altos puestos de las listas radiofónicas han dado pábulo al largo cinematográfico que sigue a un concierto 3-D estrenado en salas IMAX. En él, la niña actriz debe decidir si prefiere a Miley Cyrus, la granjera amante de los caballos, o a Hannah Montana, la rubia de bote rompepistas —un dilema similar al de su papel en “Bolt” (Chris Williams y Byron Howard, 2008)—. Si Radiohead la manda a freír espárragos con su nuevo álbum… ¿cuántas teen queens de la Historia habrán llorado amargas lágrimas de “Creep”?

1950: Ellas los prefieren rebeldes, pero saben que ellos —y sus madres— guardan debilidad por las buenas chicas de expresión naif. Una jovencísima Elizabeth Taylor terminaba de jugar con la perra Lassie para consagrarse como mujercita perfecta ante un matrimonio honrado y prometedor en “El padre de la novia” (Vincente Minnelli, 1950). El modelo de belleza provinciana sumisa triunfaría entre otras tantas actrices de su quinta y entre el público hostigado a admirar valores de soldaduras conservadoras. Con el mismo patrón, y un descosido de picardía que ya asomaba en la mirada violeta de la Taylor, fueron cortados los papeles de Debbie Reynolds, quien inauguró la saga de Tambey Tyree en “Tammy, la muchacha salvaje” (Joseph Pevney, 1957); Piper Laurie entre la mula Francis y enredos con Rock Hudson en “¿Has visto a mi chica?” (Douglas Sirk, 1952); las marchosas Tuesday Weld en “El rey del rock-and-roll” (Will Price, 1956) y Connie Stevens en “Yo soy el padre y la madre” (Frank Tashlin, 1958); Anne Francis, la virginal tentación extraterrestre de Leslie Nielsen en “Planeta prohibido” (Fred M. Wilcox, 1956); y Natalie Wood, protagonista de un particular crepúsculo divino junto a Bette Davis en “La estrella” (Stuart Heisler, 1952), a modo de advertencia para noveles que subrayaría en “La rebelde” (Robert Mulligan, 1965), ascenso y caída de una actriz con dos años años de fama.
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Lunes 4 Mayo 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 04.05.09 a las 8:33
Archivado en: Acción, Actores y actrices, Años 50, Años 60, Años 70, Años 80, Años 90, Comedia, Drama, Hollywood, Musical, Romance, Terror
Matthew Perry vive en “17 otra vez” (Burr Steers, 2009) la más acertada —y al mismo tiempo cruel— de las ironías: convertido en un gris y mediocre pelagatos que nada tiene que ver con su exitoso pasado en el instituto, su personaje representa la antigua gloria y el presente acomodaticio del actor. De superestrella en “Friends” a intérprete hambriento de buenas ofertas en unos pocos años, ésa es la misma trayectoria que aguarda a rostros hoy protagonistas de las cajas de cereales, mañana de algún triste epitafio artístico. El encargado de representar al Perry adolescente, Zac Efron, no parece temer un futuro parecido y se congratula de compaginar la más anodina de las rutinas caseras con el griterío hormonal que provoca sobre la alfombra roja. Pero, ¿cuántos aguantan hasta convertirse en Meryl Streeps masculinos? El rastro de bellos cadáveres viene de lejos…

1950: Nace un género y, con él, una nueva manera de morir para las estrellas: la teen movie o película para adolescentes, ideada por astutos mandamases de la industria que al ser testigos de un cambio radical en la cultura popular quisieron ir más allá y convertirse asimismo en artífices del fenómeno. Los Andy Hardy y Betsy Booth del mundo acababan de perder su hueco, recatados y pizpiretos, ante la oleada de demandas de cintas con mayor enjundia… visual. Los jóvenes reclaman juerga, bronca, rock ‘n’ roll, baile, amor irracional, sexo —en la medida censora de lo posible— e ídolos que sirviesen para pegar pósters en las paredes y no para despertar las simpatías de las abuelitas. A partir de este caldo empieza a comercializarse carne de primera calidad para caloríficos cocidos: James Dean (“Rebelde sin causa”), Marlon Brando (“¡Salvaje!”) y Elvis Presley (“El rock de la cárcel”), primeros responsables en abarrotar de muchachas con cuerdas vocales destrozadas las consultas de los otorrinos. Leer más »
Miércoles 11 Febrero 2009
¿Qué sucede con la canción favorita de una pareja? ¿A dónde va a parar una vez que la relación se disuelve? Una canción no es como un perro común, no puede cederse su salvaguarda a una de las partes implicadas para que la otra se someta a visitas regulares, ni tampoco se entierra su significado como se arrojan al contenedor de reciclaje todas las cartas y a la papelera todos los correos electrónicos. La canción pervive como la chica o el chico implicado: cualquier esquina o emisora resulta propicia para el temible reencuentro. Se activa entonces, como reacción subsecuente, una huida infantil o una contemplación nostálgica, la misma que pretende envolver los brazos del espectador a la butaca mientras decide si el oldie que suena en la escena le trae buenos o malos recuerdos. Nick (Michael Cera), el protagonista de “Nick & Norah”: Una noche de música y amor” (Peter Sollett, 2008), se enfrenta a ese tanteo cuando su ex novia Tris (Alexis Dziena) sube el volumen de “Sexy thing”, de Hot Chocolate, y abandona el coche para intentar convencerle mediante una seductora coreografía. Pero Nick sabe, como todos los protagonistas de noches en carreteras acompañados de corcheas y romances, como todos los amantes del cine que inevitablemente lo son de la música, que siempre vencerá la nostalgia.

’90s: “You’re gonna miss me”, de The 13th Floor Elevators, oída en “Alta fidelidad” (Stephen Frears, 2000). Pertenece al cambio de siglo, pero la película de John Cusack y su tienda de vinilos cierra por méritos propios una etapa noventera dedicada a la reivindicación musical y a los desastres amorosos de parejas que se niegan a crecer. Esta canción de 1966 abría los créditos del film a la par que un tocadiscos teletransportaba a una legión de melómanos a la mejor comedia romántica de la última década. La reivindicación del oldie como punto de inflexión romántico y narrativo no impedía que en la banda sonora apareciesen ídolos más cercanos, como Bruce Springsteen dando consejos nocturnos al protagonista y “The river” al soundtrack, o Nirvana y Green Day en las conversaciones de los dependientes de la tienda, más prolijos en consejos musicales que en ganas de vender material. Rob (Cusack) ordenaba su repertorio de vinilos según un patrón vital, y entre medias le prestaban ayuda los versos de Aretha Franklin, Bob Dylan, The Kinks o The Velvet Underground, pero la apoteosis le correspondía a Jack Black y la certeza de que un nuevo horizonte en la comedia era posible. Leer más »
Domingo 1 Febrero 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 01.02.09 a las 15:55
Archivado en: Anécdotas y curiosidades, Años 40, Años 60, Años 70, Cine erótico, Comedia, Hollywood, Musical, Romance, Terror, Western
En “La calumnia” (1961, William Wyler), las profesoras interpretadas por Audrey Hepburn y Shirley MacLaine sufrían el perjurio de una alumna resentida, hasta el punto de que la mentira terminaba asfixiándolas como una culpa auténtica. El revoloteo de la culpa sobre las conciencias y los conflictos de centenares de películas se debe, en gran medida, a la influencia de posos culturales católicos; tema que repite, como una variación religiosa de la cinta de Wyler, el dramaturgo y director John Patrick Shanley en “La duda” (2008). Protagonista de cintas conformistas o críticas con su credo, la Iglesia no se ha limitado a dejarse magrear por los estudios y cineastas de turno, y la influencia de la culpa alcanza más allá de lo expuesto en pantalla: desde el Vaticano e instituciones fundadas específicamente para el control del cine se han levantado voces en contra de algo tan inofensivo como un par de rollos de celuloide, siendo los casos más sonados “El código Da Vinci” (2006) y “La brújula dorada” (2007). Tan famosos por su adicción a la moralina y el dictamen axiomático como la propia Iglesia, Estados Unidos acunó en su mismo regazo al bebé y a la estricta niñera: Hollywood y sus pasillos abarrotados de starlettes frente a la acera que hasta ahora siempre había ocupado la compostura. La Liga Nacional de Decencia, creada en 1933 por un grupo de obispos apostólicos, protestantes y judíos, se propuso burocratizar los actos de censura que hasta el momento habían practicado sobre todas las artes con relativo éxito.

Sustentada por la existencia de otra oficina secular, regida por el Código Hays de 1930 u Oficina Breen —nombre que ahora suena a broma para un trekie—, los altos cargos eclesiásticos podían camuflar su tiranía tras un escudo tan cobarde como que se trataba de una práctica generalizada. Sin embargo, mientras los productores debían lidiar con las reglas Hays desde la misma concepción de un proyecto, la Liga de Decencia se mantuvo en una acción a posteriori, empleando un sistema de calificaciones para indicar a sus fieles lo que aguardaba en la sala. El baremo incluía: A (moralmente aceptable), B (moralmente dudosa) y C (condenada). En 1966, la conversión de la Liga en la Oficina de Obispos Católicos para el Cine y los Audiovisuales conllevó asimismo nuevas etiquetas en las que la terrible C fue suavizada por una O (moralmente ofensiva), aunque los criterios apenas variaron —como tampoco a día de hoy—: desnudos —incluso una madre dando el pecho a su hijo—, drogas, sexo pre o extramarital, racismo, violencia, aborto, homosexualidad, eutanasia, suicidio y rechazo de valores judeocristianos. Algunas películas llevan colgada una O por obvias —lo que ellos denominan porno tortura—, aunque en la cartelera pueden hallarse sorpresas. A continuación veremos cinco ejemplos de títulos condenados que el trío protagonista de “La duda” desde luego no han visto.
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Martes 24 Junio 2008
Hace poco hablábamos de la ausencia casi absoluta de celebraciones por el 50 aniversario de “Vértigo” (1958), la obra maestra de Alfred Hitchcock. Otro aniversario del director inglés, los 45 años de “Los pájaros” (1963) —tras un vergonzoso homenaje fotográfico de Latina Magazine y otro más digno de Vanity Fair—, no lo ha pasado por alto la marca de juguetes Mattel, que pretende conmemorarlo con una edición especial de Barbie caracterizada a lo Tippi Hedren, a la venta el próximo otoño. Supongo que con “Vértigo” han preferido no hacerlo, no sea que los articulables caigan en manos de un pervertido de la talla de James Stewart en la película… Para la protagonista de “Los pájaros”, en lugar de las cursis mascotas de las que se hace acompañar la muñeca rubia, esta vez tiene prendidos tres pajarracos negros que acosarán a nuestra Tippi particular por los siglos de los siglos en la estantería o vitrina de turno —aunque le falte una expresión más terrorífica y su mirada vítrea parezca sacada de su partenaire en la película, Rod Taylor—.
No es la primera vez que Mattel aprovecha motivos cinematográficos para rascar el bolsillo de los coleccionistas —¿serán cinéfilos-deuvededistas agotados, o barbierianos clásico-compulsivos?—. En su catálogo ya han incluido Barbies y Kenes conmemorativos de “Grease” (1978) —les falta John Travolta, aunque ya es bastante muñeco en la vida real—, “Mary Poppins” (1964), “Alicia en el país de las maravillas” (1951) —si bien parece Alicia pecaminosa en otro territorio menos inocente—, o la famosa teleserie estadounidense “I love Lucy” (1951). La broma cuesta entre 40 y 180 dólares, frío dinero a cambio de que la muñeca más superficial del mundo inmortalice los aspectos más fetichistas de clásicos de culto.
En la imagen: Detalle de la Barbie-Tippie Hedren conmemorativa del 45 aniversario de “Los pájaros” - Copyright © 2008 Mattel. Todos los derechos reservados.
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Críticas
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Ice Age 3
   
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Se trata de una diversión
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sin más pretensiones que
entretener, aunque un tanto
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La última casa a la izquierda
   
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Vuelve el título que puso a Wes
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Transformers 2
   
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Michael Bay destroza lo poco que
quedó en pie tras la primera
parte. Furiosa por fuera, muerta
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Corazón de tinta
   
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Su realización es discreta y su
guión desaprovecha un
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una cinta de estas
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¿Hacemos una porno?
   
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de sus trabajos más recordados y
firma un guión flojo. Busca poco
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Obsesionada
   
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Anodina y superficial cinta en
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acumulan toda suerte de tópicos.
Los personajes carecen de
cerebro y la historia no
engancha...
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Kika superbruja y el libro de
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Lo que molesta es que se dirija
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Te quiero, tío
   
Por José Arce
Otra exhibición del generoso
catálogo de intérpretes de la
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No-Do
   
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Elio Quiroga invita a descubrir
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grabaciones de la herramienta
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Cleaner
   
Por José Arce
Más de los mismo, lo que en
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La caja de Pandora
   
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Un conmovedor y tierno relato
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de una familia cuyo origen y
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Terminator salvation
   
Por José Arce
Vibrante de principio a fin,
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por momentos, la narración vuela
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Los mundos de Coraline
   
Por José Arce
Sin recuperar la exuberante
calidad de “Pesadilla antes de
Navidad”, Henry Selick sigue
demostrando un loable encono en
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Coco, de la rebeldía a la
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Por José Arce
Correcto en sus formas, bien
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aburrido, como tantos otros
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Still walking (Caminando)
   
Por Jordi Revert
Una absorbente película en la
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Hirokazu Kore-eda capta esencia
de vida en cada fotograma, en
cada una de sus estampas...
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Secret sunshine
   
Por Joaquín R. Fernández
Se sustenta en la magnífica
interpretación de su actriz
principal, pero dilata en exceso
una historia que podría haberse
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Home
   
Por Jordi Revert
Sin el didactismo de Al Gore
pero sin propuestas para la
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“Home” empeña sus esfuerzos en
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Presencias extrañas    
Por José Arce
Enésimo remake norteamericano de un éxito de terror oriental.
Fugaz y pasajero, un espéctaculo truculento en su justa medida,
estéticamente elaborado...
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Millennium 1    
Por José Arce
Aprovechando el tirón mediático
del desaparecido Stieg Larsson,
se presenta el primer capítulo
de una trilogía que da para poco
más que un serial televisivo... >> |
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
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Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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