Martes 24 Marzo 2009

Invierte la media hora (larga) del café en arramblar mercancía de pasarela en liquidación y no puede acudir a una entrevista de trabajo sin un foulard nuevo. Hasta aquí nada sorprendente en el ámbito funcionarial y en los secretos inconfesos de varias empresarias. El problema se agrava si, como Rebecca Bloomwood (Isla Fisher), tiene una deuda de cinco dígitos y se enamora de un hombre porque ambos “hablan Prada”. “Confesiones de una compradora compulsiva” (P.J. Hogan, 2008) satiriza sobre el tema con un gusto puesto en entredicho por una horda de críticos ofendidos y, según se desluce de sus textos, más concienciados con el panorama financiero mundial que con los gajes de su oficio. De la tarde de compras de Julia Roberts y Richard Gere en “Pretty Woman” (Garry Marshall, 1990) al periodismo prêt-à-porter de “El diablo viste de Prada” (David Frankel, 2006), la ligereza y la ropa son sinónimos en la misma entrada del chick flick

fondo-de-armario-1.jpg

En la neoyorquina “The Village Voice” han llegado a definir la película como «un gesto escandaloso y obsceno mientras la economía continúa tragándose medios de subsistencia, hogares y esperanzas». Otros, más benévolos, comparan a la crecidita Fisher —vista de secundaria en “Scooby-Doo” (Raja Gosnell, 2002), “Extrañas coincidencias” (David O. Russell, 2004) o “Definitivamente, quizás” (Adam Brooks, 2008)— con la reina de la screwball Carole Lombard. Quien escribió tan generoso como hiperbólico símil tal vez tenía en mente la frívola desesperación de la actriz por pescar a un rico heredero en “Candidata a millonaria” (Mitchell Leisen, 1935), pero lo cierto es que ninguna señorita de la comedia ha podido prescindir de un nutrido guardarropa —mejor aún si lo había rellenado Edith Head o Adrian—, así como determinados personajes han recurrido a la ayuda de una prenda de vestir para salir del apuro o provocarlo sin consciencia. La moda sale del armario. Leer más »

Lunes 9 Febrero 2009

Disney ha vuelto a desempolvar una de sus fórmulas más arcaicas: los animales de compañía, mejor si son perros —los gatos suelen ser los malvados (“Como perros y gatos”, 2001) y los pájaros no resuelven su falta de expresividad (“Paulie, el loro bocazas”, 1998)—; mascotas dotadas del arte de la conversación con los de su especie, mientras los humanos sólo se comunican con ellos mediante achuchones y sonoros besos. Sin embargo, es poco probable que las nuevas generaciones empiecen a llamar a cada chihuahua que se crucen por la calle como Chloe, el nombre del perro protagonista de “Un chihuahua en Beverly Hills” (2008), a quien presta cuerdas vocales Drew Barrymore. La popularidad de la raza precede a esta superproducción que al reactualizar el mito demuestra las preferencias de nuevos tiempos: ya no es el collie Lassie la heroína, pues los minúsculos apartamentos, los chalets dormitorio y el frenesí de las jornadas laborales y los ociosos fines de semana dificultan la adopción de perros grandes, a favor de minúsculas criaturas transportables en el bolsillo del gabán o el último bolso Vuitton, según nivel adquisitivo, y que se reparten con ratones y ratas el estrellato de la gran pantalla y los primeros puestos de los más vendidos entre las ricas herederas.

perritos-millonarios-1.jpg

Las millonarias de Sunset Boulevard y alrededores como la tía Viv (Jamie Lee Curtis) han reiterado su preferencia por perritos de pedigrí, tamaño escueto y estruendosos ladridos. Pero la raza estrella no ha sido nunca el chihuahua, sino el caniche, tanto en sus variantes toy como gigante. Éste último, un ejemplar negro llamado Scherezade, era el orgullo de la condesa Johanna (Joan Fontaine) en “El vals del emperador” (1948), el anodino musical de Billy Wilder. Escogida para aparearse con el caniche del emperador, Scherezade prefería a un chucho de menor categoría aristocrática, acoso que también sufría la mascota de Anita Ekberg, pretendida por el Gran Danés de Jerry Lewis en “Loco por Anita” (1956). Incordios omnipresentes —en “Mi desconfiada esposa” (1957) un ejemplar reafirmaba las sospechas de Lauren Bacall después de rescatar una zapatilla de su marido en el dormitorio de otra mujer— o símbolos de opulencia, dicha asociación quedó refrendada por Bigas Luna en “Caniche” (1979), o la farsa de los hermanos Bernardo (Àngel Jové) y Eloísa (Consol Tura) decididos a fingir que la decadencia no ha tocado su techo ni su perro.
Leer más »

Jueves 20 Marzo 2008

En un film convencional, es decir, una narración en imágenes de una historia ficticia, el elemento más importante, desde un punto de vista objetivo, es la historia, el argumento. Todo lo demás cuenta, y mucho, pero no deja de ser un conjunto variable de elementos accesorios si los situamos bajo el prisma de su relación con la historia —o, al menos, así debería ser desde la ortodoxia narrativa—. Afortunadamente, no todos los films son convencionales ni se atienen a la ortodoxia narrativa. “Conspiración de silencio” (”Bad day at Black Rock”, 1955) sí lo es, y sí se atiene, pero, aún así, se trata de una película en la que si hay algo que pesa más que la propia acción que en ella se despliega —una acción vibrante, tensa, angustiosa y desarrollada a un ritmo que conjuga magistralmente vivacidad de fondo con quietud de superficie—, o que los actores que encarnan sus roles principales —un elenco de auténtico lujo; apunten, apunten: Spencer Tracy, Robert Ryan, Ernest Borgnine, Lee Marvin, Walter Brennan…— es la atmósfera.

conspiraciondesilencio.jpg

Una atmósfera que se logra a base de combinar la desolación y claridad de los espacios exteriores —ominosos en su inmensidad desértica, bajo un cielo de un azul al que el Cinemascope da un realce tremendo— con la oscuridad y estrechez de unos interiores (el hall del hotel, el bar, el despacho del sheriff) en los que las situaciones se hacen opresivas por la mera falta de espacio para respirar. Y el tempo, cómo no. Un tempo moroso, en el que cada movimiento, medido y sopesado, contribuye a ahondar en la incertidumbre, más que a desvelarla, en una progresión que no se romperá hasta el clímax final, y que nos remite, de forma casi automática, a un referente mil veces nombrado, como es la legendaria “Solo ante el peligro” (”High noon”, 1952). Aquí no hay cuenta atrás, pero tampoco es necesaria: el tiempo se hace presente sin necesidad de relojes. Ni de Gary Cooper. Spencer Tracy, en su versión añejada (y magistral), da la talla sobradamente. ¿Conclusión? Una obra maestra. No la dejen escapar.

En la imagen: Fotograma de “Conspiración de silencio” - Copyright © 1955 Metro-Goldwyn-Mayer. Todos los derechos reservados.

Viernes 25 Enero 2008

Suele decirse que hay películas y películas. Pues razón lleva la frase: hay comedias que sacuden la sonrisa y comedias que roban la adhesión. Esa peculiar actitud carece de una universalidad estricta –o casi, quien no se ría viendo “Con faldas y a lo loco” (1959), aunque sea la vigésima vez, que se lo haga mirar–, de modo que cada cual tiene su propia lista de cintas criminales que un día le asaltaron por sorpresa para no devolverle aquello que se llevaron. “Cómo robar un millón y…” (1966) me sustrajo en su momento una tarde escéptica que concluyó en una sensación de indescriptible bienestar. Los sospechosos: un director de excelentes melodramas y dramones como William Wyler dando el salto al humor, terreno que no frecuentaba desde los años 30 –no considero a “Vacaciones en Roma” (1953) una comedia en sentido estricto, y me hace mucha más gracia ver a “Jezabel” (1938) haciéndoselas pasar canutas con su vestido rojo a Henry Fonda–; una circunstancia así suele traducirse en esa ligereza sabia de quien ha contemplado todo lo perverso en el ser humano.

 

Los actores: la fetiche Audrey Hepburn, capaz como pocas de lanzar cuchillos estratégicos tras la fachada ingenua de sus ojos de cierva, y un ¿galán? Peter O’Toole, que venía de rodar “¿Qué tal, Pussycat?” (1965) donde su tocayo Sellers lo eclipsaba de tanto en cuanto. A la pobre Hepburn casi siempre le colgaban partenaires sin química visual –¿Humphrey Bogart, Burt Lancaster, achacosos Cary Grant y Gary Cooper…?–, pero su aspecto juvenil parecía complementarse con la edad de sus compañeros, como si verla demasiado tiempo en pantalla junto a William Holden requiriese de gafas protectoras ante la brillante radiación de la pareja. Algo parecido sucede en esta historia, cuyo ritmo se beneficia de la dialéctica entre una niña rica, Nicole (Hepburn), y un dandy de intenciones poco honestas y guante blanco, Simon Dermott (O’Toole). El caos debido a la superposición de engaños y fraudulencias, en el más puro estilo screwball, se reviste de unas galas elegantes, conversaciones sutiles y escenarios de lujo, que debían lucir unos actores de tanto caché –sus aires ingleses imprimían en el protagonista de “Lawrence de Arabia” (1962) una etiqueta aristocrática imposible de disimular con andrajos–.

 

Nicole, haciendo justicia a la idiosincrasia general de los personajes de la Hepburn, sacrifica todo decoro por entremezclarse en asuntos que no le conciernen, por defender a la familia –siempre ella y el padre– aunque eso suponga aprender el oficio de ladrona. En realidad no hay millón en sí que robar ni suspense de complejas cajas fuertes: el objeto del delito es una simple estatua, para más inri, falsa. El encanto de esta película absurda –que si peca de algo es de un exagerado metraje sobrevenido por los tropiezos, silencios y escondites del asalto al museo– nace, precisamente, de lo vacuo de la acción en sí, un robo sin sentido económico, más torpe que la manera en que ambos protagonistas terminan percibiendo que algo les falta. Sólo una comedia sobre robos sentimentales podía hablar de algo tan serio como el sacrificio que supone reconocer, maldita sea, que uno se olvidó de activar el sistema de seguridad y se ha enamorado.

En las imágenes: Imágenes promocionales de “Cómo robar un millón y…” - Copyright © 1966 World Wide Productions. Todos los derechos reservados.

Pagina nueva 1


 

Viernes 9 Noviembre 2007

Si algún día se encerrasen en una mansión los ocho mayores sabios de la comedia, dos de ellos provendrían de “Bola de fuego” (1941), la prolongación olvidada de la screwball comedy que había inaugurado “La fiera de mi niña” (1938) con una fuerza irrepetible, como novata y a la vez icono referencial. Después del laborioso esqueleto que componía a esta cinta, Howard Hawks disponía de la habilidad suficiente como para perpetrar otro sano atentado contra los esquemas de la lógica, en este caso “Blancanieves y los siete enanitos”, pero el ácido humor como guionista de Billy Wilder no terminaría de casar con los siempre bondadosos tonos del director. Esto se tradujo en un ritmo inconstante que perjudicaba a la intrepidez visual que debería haber lucido la película.

El prototipo de partida es el mismo que el de posteriores screwball de Hawks –“Me siento rejuvenecer” (1952), “Su juego favorito” (1964)–, el protagonista ingenuo y cerrado a su mundo de razón empírica, siempre vinculado a una profesión solitaria, que choca con una mujer en nada ingenua y que tampoco pretende parecerlo. Acercándose más a la femme fatale de Lauren Bacall que a la traviesa aristócrata de Katharine Hepburn, el personaje de Barbara Stanwyck es el que necesita reformarse positivamente, en una estrategia más convencional que la ruptura absoluta del orden argumental y emocional que proponía “La fiera de mi niña” en el derrumbe final del dinosaurio.

El arco de desarrollo de Gary Cooper, aunque arranca una de las mejores químicas de la gran pantalla junto a Stanwyck, resulta demasiado sacrosanto y el gran cambio final se produce por una dolorosa revelación que acentúa aún más su angélico carácter y no por una cadena de descacharrantes acontecimientos. Es, de principio a fin, el tipo que se emborracharía con un vaso de leche, pero sin haber probado el auténtico licor que hizo perder la cabeza a Cary Grant o Rock Hudson. Se propicia el enlace de la princesa destronada y el cuadriculado príncipe frente al acoso de una bruja con dos caras: la de la ley y la del corrupto gangsterismo –un pretexto que Wilder repitió en “Con faldas y a lo loco” (1959)–; una historia que no distaba mucho de ser una traslación urbana y poco picante de la obvia moral Disney, aún así trufada de una elegancia cómica que escasearía con el discurrir de las décadas.

En las imágenes: Fotogramas de “Bola de fuego” - Copyright © 1941 The Samuel Goldwyn Company. Todos los derechos reservados.

12»


 
Publicidad

 
Videocartelera

Estrenos

Ice Age 3: El origen de los dinosaurios

La última casa a la izquierda

Pagafantas

  Delta
  Despedidas
  ¡Disparadme!
  Ice Age 3: El origen de los dinosaurios
  La última casa a la izquierda
  La velocidad funda el olvido
  Pagafantas

Semana anterior
Semana próxima
Antes de morir piensa en mí
LOL (Laughing out loud)®
Mishima: Una vida en...
Supercañeras
Tetro
Transformers 2
Tres días con la familia
Bruno
La proposición
Más allá de la duda
Paintball
Paranoid Park
Un novio para mi mujer
V.O.S.

Más películas en cartelera


Archivo: 2009 | 2008 | 2007 | 2006 | 2005 | 2004 | 2003


Top 10 taquilla 

Nuevo estreno 1. Transformers: La venganza de los caídos
Mantiene la misma posición 2. Millennium 1: Los hombres que no...
Baja 2 posiciones 3. Corazón de tinta
Baja 1 posición 4. Terminator salvation
Baja 1 posición 5. Obsesionada
Baja 1 posición 6. Ángeles y demonios
Mantiene la misma posición 7. Kika superbruja y el libro de hechizos
Baja 2 posiciones 8. Los mundos de Coraline
Nuevo estreno 9. LOL (Laughing out loud)®
Baja 1 posición 10. Ejecutiva en apuros

Recaudación y espectadores


Críticas 

Ice Age 3: El origen de los dinosaurios (Ice Age: Dawn of the dinosaurs) Ice Age 3
Por José Arce
Se trata de una diversión veraniega para toda la familia, sin más pretensiones que entretener, aunque un tanto reiterativa y estancada. Hace pasar un buen rato... >>

La última casa a la izquierda La última casa a la izquierda
Por José Arce
Vuelve el título que puso a Wes Craven en el panorama internacional, remozado para los nuevos tiempos con una estética cuidada y un gusto por los detalles... >>

Transformers: La venganza de los caídos Transformers 2
Por José Arce
Michael Bay destroza lo poco que quedó en pie tras la primera parte. Furiosa por fuera, muerta por dentro, no es una película, sino una oda a la chatarra... >>

Corazón de tinta Corazón de tinta
Por Joaquín R. Fernández
Su realización es discreta y su guión desaprovecha un interesante argumento. No logra desprender la magia que requiere una cinta de estas características... >>

¿Hacemos una porno? ¿Hacemos una porno?
Por José Arce
Kevin Smith no recupera el pulso de sus trabajos más recordados y firma un guión flojo. Busca poco más que entretener e intentar reconciliarse con sus fans... >>

Obsesionada Obsesionada
Por Joaquín R. Fernández
Anodina y superficial cinta en cuyo prescindible guión se acumulan toda suerte de tópicos. Los personajes carecen de cerebro y la historia no engancha... >>

Kika superbruja y el libro de hechizos Kika superbruja y el libro de hechizos
Por Jordi Revert
Lo que molesta es que se dirija al público infantil como si este estuviera desposeído de inteligencia. Y lo peor es que la película ni siquiera resulta divertida... >>

Te quiero, tío Te quiero, tío
Por José Arce
Otra exhibición del generoso catálogo de intérpretes de la nueva generación de cómicos americanos, con una historia tan agradable como predecible... >>

No-Do No-Do
Por José Arce
Elio Quiroga invita a descubrir secretos que ocultaban las grabaciones de la herramienta comunicativa del franquismo, con un resultado no muy atractivo... >>

Cleaner Cleaner
Por José Arce
Más de los mismo, lo que en manos de un cineasta como Renny Harlin es nada, un vacío que pasa ante nuestros ojos sin despertar ninguna emoción... >>

La Caja de Pandora La caja de Pandora
Por José Arce
Un conmovedor y tierno relato social. Un ritmo parco, casi estático, envuelve la historia de una familia cuyo origen y destino chocan de manera definitiva... >>

Terminator salvation Terminator salvation
Por José Arce
Vibrante de principio a fin, vigorosa, enérgica, delirante por momentos, la narración vuela envuelta en una música atronadora, a pesar de su débil guión... >>

Los mundos de Coraline Los mundos de Coraline
Por José Arce
Sin recuperar la exuberante calidad de “Pesadilla antes de Navidad”, Henry Selick sigue demostrando un loable encono en la elaboración de cada nueva obra... >>

Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel Coco, de la rebeldía a la leyenda...
Por José Arce
Correcto en sus formas, bien presentado y producido, pero aburrido, como tantos otros biopics, se trata de un retrato de la etapa más desconocida de Coco... >>

Still walking (Caminando) Still walking (Caminando)
Por Jordi Revert
Una absorbente película en la que pasa todo sin pasar nada. Hirokazu Kore-eda capta esencia de vida en cada fotograma, en cada una de sus estampas... >>

Secret sunshine Secret sunshine
Por Joaquín R. Fernández
Se sustenta en la magnífica interpretación de su actriz principal, pero dilata en exceso una historia que podría haberse narrado de una forma más concisa... >>

Home Home
Por Jordi Revert
Sin el didactismo de Al Gore pero sin propuestas para la acción ecológica que exige, “Home” empeña sus esfuerzos en remorder la conciencia del público... >>

Presencias extranas Presencias extrañas
Por José Arce
Enésimo remake norteamericano de un éxito de terror oriental. Fugaz y pasajero, un espéctaculo truculento en su justa medida, estéticamente elaborado... >>

Presencias extranas Millennium 1
Por José Arce
Aprovechando el tirón mediático del desaparecido Stieg Larsson, se presenta el primer capítulo de una trilogía que da para poco más que un serial televisivo... >>

Comentarios

amande, en "LOL (Laughing out loud)®": Generación Messenger
La verdad es que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más original, fresco y divertido. Muy francesa pero le falta la frescura de estrenos del año como Bienvenidos al norte o La clase… >>
Antonio
, en "Transformers: La venganza de los caídos". La ira de Bay
Me haceis gracia todos los criticos,solo sabeis insultar y despreciar a los directores de acción americano,y más a michael bay,parece q teneis invidia de que trinunfe en taquilla una pelicula entretenida… >>
Je
, en "La última casa a la izquierda": Padres coraje
Ganas tenia de verla y al ponerle tu esta puntuación aún más xD
tONI
, en "LOL (Laughing out loud)®": Generación Messenger
La verdad esque me decepciono mucho, no la recomiendo a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en "Transformers: La venganza de los caídos". La ira de Bay
yo me esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me gusto, pero con mas explosiones y e salido decepcionado.las escenas de accion son mejores pero al argumento mas flojo ke el de la 1º parte
capandres, en "Transformers: La venganza de los caídos". ¿Dónde está el guión?
pero eso sí, todo el mundo a verla y a decir, que buena película...
kuai, en "Transformers: La venganza de los caídos". Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio increible, hasta el punto de que algunos pasajes me dan vergüenza ajena, nunca entendere cuando alguien dice que se lo ha pasado en grande con una... >>
Albert
, en "Transformers: La venganza de los caídos". ¿Dónde está el guión?
En este caso no a sido buena ni la primera, que fue para olvidar
tuspa
, en "Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado y mucho. tiene varios aspectos que hacen que sea interesante. Lo de los criticos no lo he entendido ni lo entendere nunca, siempre contracorriente; eso parece que les va bien... >>
Francisco
, en "Transformers: La venganza de los caídos". La ira de Bay
Esta segunda entrega me ha parecido mucho más forzada, confusa, e infantil que la primera. Deja muchísimas cosas sin explicar, los diálogos son bastante tontorrones, muchos transformers... >>
Kooler
, en "Transformers: La venganza de los caídos". ¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el síndrome de “hago lo que me sale porque soy el gran director y algún dia se darán cuenta”. Por eso espero, y... >>
Montse
, en "Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad es que el título de la película sonaba fatal. No me esperaba que podía “aprobar”. Con ese titulo me costaba creer que podía haber buenas interpretaciones y que la peli hasta resulte... >>
jose
, en "Transformers: La venganza de los caídos". La ira de Bay
fue una muy buena película de entretenimiento, sobre lo que dicen del argumento no es cierto, simplemente es una película de ciencia ficción, en este género el argumento gira en torno a una idea... >>
 

Encuesta


¿Qué estreno piensas ver esta semana?

Delta
Despedidas
¡Disparadme!
Ice Age 3: El origen de los dinosaurios
La última casa a la izquierda
La velocidad funda el olvido
Pagafantas
No me atrae ninguno

(Haz clic sobre el título si quieres ver información acerca de la película)

    




Archivo alfabético de películas:
a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v w x y z 0
NOTICIAS DE CINE
La X Semana de Estepona continúa revelando sus secretos
Michael Radford rueda en España "La mula", protagonizada por María Valverde y Mario Casas
Concluye el contrato de Brandon Routh para dar vida a Superman
OPINIÓN
La familia llega a la cartelera con el verano
"Tres días con la familia": Un sentido y silencioso pésame familiar
"Tetro": Coppola después de Fellini
REPORTAJES
"Ice Age 3: El origen de los dinosaurios" y de nueve personajes prehistóricos
Las tragedias del "Pagafantas"
Tres o cuatro cosas a propósito de "Tetro"
DVD
Universal: "Hamlet 2", "The Express" y un cuarteto de clásicos
"Slumdog millionaire" y "El gran Stan: El matón de la prisión"
Despedimos junio con "La oveja Shaun"
BANDAS SONORAS
John Ottman también estará presente en Fimucité
"Ice Age: La Edad de Hielo": La música de David Newman para la primera película de esta exitosa franquicia
"Transformers: La venganza de los caídos". Steve Jablonsky no aprende de sus errores
VIDEOJUEGOS
Los triunfadores en los Premios a la Industria Nacional del Videojuego
Universal llevará a la gran pantalla el mítico videojuego "Asteroids"
La cuarta entrega de "Resident evil" podría estrenarse en septiembre de 2010

© LABUTACA.NET - Edificio Albufera Center - Plaza Alquería de la Culla, 4, 305 - 46910 Alfafar - Valencia - España
Telf.: 96 375 58 22 - Fax: 96 375 58 23 - redaccion@labutaca.net - www.labutaca.net - Publicidad - Trabaja con nosotros
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este site sin consentimiento expreso de sus propietarios.
Todos los derechos reservados. Blog gestionado con Wordpress. Licencia GPL.