Sábado 25 Abril 2009
Resulta tan gratificante como arduo abordar la filmografía de un maestro como Hayao Miyazaki en toda su envergadura y profundidad. Hace ya tiempo que su obra dejó de ser únicamente orgulloso patrimonio del anime japonés para trascender más allá de sus fronteras, para que la manifiesta universalidad de sus historias se aliara con la infinita belleza de las mismas y fueran recibidas, desde cualquier parte del globo, como un esperado milagro animado que sólo se prodiga muy de vez en cuando. “Ponyo en el acantilado” es el décimo largometraje en su haber, sumándose a una lista de títulos que han merecido exhaustivos estudios más allá de las dos celebérrimas representantes que le valieran la internacionalidad al cineasta nipón: “La princesa Mononoke” y “El viaje de Chihiro”. El universo Miyazaki no empieza, y ni mucho menos acaba, con esas dos obras maestras. Antes estuvieron la arrebatadora sencillez de “Lupin III: El castillo de Cagliostro”, esa proclama de (algunas) intenciones autorales que supuso la enorme “Nausicaa del Valle del Viento”, o la oda a la infancia que era “Mi vecino Totoro”. A través de todas ellas se articulan los temas, constantes y perfiles que han supuesto el andamiaje de una de las filmografías más imprescindibles del cine de las tres últimas décadas.

La infancia. “Ponyo en el acantilado” parece, a priori, volver por los fueros de “Mi vecino Totoro” o “Nicky, la aprendiz de bruja”, tanto en la sencillez de su premisa narrativa (libremente inspirada en “La sirenita” de Hans Christian Andersen) como en el protagonismo del universo infantil. En “Mi vecino Totoro”, la imaginación desbordante del infante era la válvula de escape de dos pequeñas hermanas que debían afrontar la ausencia casi permanente de un padre, o la posibilidad de pérdida de una madre (temas que se afrontaban, de otra manera, en la trágica pero imprescindible “La tumba de las luciérnagas”, realizada el mismo año por Isao Takahata para el Studio Ghibli). Totoro, icono del estudio, sería también el significante de una de las máximas del universo Miyazaki, aquella que reivindica los tesoros de la infancia como armas deformantes e idealizadoras del a veces gris mundo real.
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Martes 21 Abril 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 21.04.09 a las 10:35
Archivado en: Animación, Aventuras, Años 70, Años 80, Años 90, Ciencia-ficción, Cine asiático, Cine bélico, Directores, Fantástico, Guionistas
Desembarcó por sorpresa en el último certamen de Sitges y la expectación fue tan grande como la suscitada por superproducciones con un cast nómada de festival en festival. “Ponyo en el acantilado” es la última muestra de un cine de animación con fans irredentos de Oriente a Occidente, la alternativa al oligopolio digital que en Hollywood ya ha medido con anchas reglas la distancia entre creador y creación. Desde Japón continúan llegando cantos de cisne a los dibujos hechos a lápiz, si bien el culto adquiere molestos rasgos de moda por una novedad con décadas de vigencia. Para ponerse al día en los referentes del orgullo nipón, repasamos los nombres que ya deberían habitar en cualquier videoteca privada.

Hayao Miyakazi: Director, guionista, montador y productor de “Ponyo en el acantilado”, maestro casi septuagenario que saltó al vocabulario común de los espectadores occidentales tras su Oso de Oro en el Festival de Berlín por “El viaje de Chihiro” (2001), al que seguiría el Oscar® a Mejor Película Extranjera y una visita guiada por los estudios Pixar. En su país, sin embargo, viene arramblando con los principales premios cinematográficos desde la década de los ochenta, cuando debutó en el largo con “El castillo de Cagliostro” (1979), una cinta de pillastres y aventuras detectivescas protagonizada por el célebre personaje galo de la teleserie “Lupín” y heredera de otro serial dirigido por el animador, “Conan, el niño del futuro” —no confundir con “Detective Conan”, de Gôshô Aoyama—. Sus siguientes obras ratificaron su título de autor prolífico y poético con ánimo de divertir a través de un imaginario en parte mitológico de alto compromiso ecológico, en parte catalizador de leyendas continentales: “Guerreros del viento” (1984), “La fortaleza celeste” (1986), “Mi vecino Totoro” (1988), “Porco Rosso” (1992), “La princesa Mononoke” (1997) o “El castillo ambulante” (2004), entre otros títulos y series inolvidables como “Sherlock Holmes” (1984), a años luz de los culebrones “Heidi” o “Marco”, para los que empezó prestando trazo. Leer más »
Viernes 20 Febrero 2009
“Vals con Bashir” (2008) no sólo ha roto las previsiones en las quinielas a los Oscar® por derrotar a la hasta ahora imbatible “Gomorra” (2008), sino por tratarse de un documental de animación, término que desde los anales de la academia viene vinculado a la compañía Disney y, en los últimos años, a su salvaguarda Pixar. Sin embargo, no se trata de la primera película animada con una nominación externa a la categoría de Mejor Película de Animación, creada en 2002, y es posible que su exclusión de dicho grupo y su participación como Mejor Película de Habla No Inglesa se deba a la etiqueta ‘documental’ y a la carrera en el circuito de festivales, Cannes inclusive, de una cinta israelí que no querrá verse derrotada por el fenómeno “WALL·E (Batallón de limpieza)” (2008).

1932 fue el primer año que incluyó cortos de animación en la lista de nominados, y el oligopolio disneyano quedó patente por triple partida: de las tres piezas animadas, dos eran del estudio —“Mickey’s orphans” (1931) y “Flores y árboles” (1932), la ganadora— y una de la dura competencia de las Merrie Melodies de Warner —“It’s got me again” (1932)—. A Walt Disney le fue concedida una estatuilla honorífica por la creación de Mickey Mouse cuatro años antes, pues su puesta de largo en el corto “Steamboat Willie” (1928) nunca pudo ser premiada al celebrarse la primera ceremonia de los Oscar® en 1929 sin categorías para la ascendente animación. Por último, uno de los premios científicos recayó en la compañía Technicolor por su contribución a la industria animada, en la cual se encontraba Disney y no el corto de Warner, rodado en blanco y negro. Leer más »
Jueves 3 Julio 2008
La cotidianidad es esa esfera rotatoria que ya no puede depararnos ninguna sorpresa, de ahí que las historias dadas al escapismo empleen objetos corrientes y molientes como portal a esos fantabulosos universos paralelos. Una chimenea en “Harry Potter”, un pomo en “La bruja novata” (1971), una fuente en “Encantada: La historia de Giselle” (2007), una cuerda en “Un puente hacia Terabithia” (2007) o un armario en “Monstruos S.A.” (2001) y la primera entrega de “Las crónicas de Narnia” (2005), que ahora se complementa en “El príncipe Caspian” (2008) con una estación ferroviaria. Pero eso de alcanzar enormes velocidades para dar el salto a otra dimensión espaciotemporal ya lo habíamos visto en “Regreso al futuro III” (1990) y su tren volador a punto de desmaterializarse o morir en el precipicio más cercano. Y los niños equipados de visiones imaginativas quedaron, de algún modo, atrapados para siempre en su utopía anti-adulta, gracias a películas que pretendían la metáfora de la madurez o la celebración de la inocencia —o, para qué engañarnos, también la ñoñería más insulsa—.

Fue James M. Barrie quien asentó el mito con su trilogía de novelas y obras teatrales sobre Peter Pan, Wendy y los Niños Perdidos, y el cine la ha reconvertido en animación y carne y hueso —la fallida “Hook” (1991), de Spielberg, una nada desdeñable versión de P.J. Hogan, pese a lo que pueda indicar su director, y el manierista biopic “Descubriendo Nunca Jamás” (2004), que lanzaba encadenados visuales entre la realidad londinense y la imaginería del escritor—. Tras ellos, un cortejo de imberbes suicidas se ha sumado a lanzarse por el ventanal, hacia estrellas que sólo ellos alcanzan: Sebastian en “La historia interminable” (1984) —esa adaptación que todo el mundo parece haber borrado de su memoria juvenil—, Dorothy en “El Mago de Oz” (1939) —y su inquietante secuela oficial, “Oz, un mundo fantástico” (1985), producto que a pocas luces podemos creer que permitiese la Disney—. Leer más »
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Críticas
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Ice Age 3
   
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Se trata de una diversión
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La última casa a la izquierda
   
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Vuelve el título que puso a Wes
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Transformers 2
   
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quedó en pie tras la primera
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Corazón de tinta
   
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Su realización es discreta y su
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¿Hacemos una porno?
   
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Kevin Smith no recupera el pulso
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firma un guión flojo. Busca poco
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Obsesionada
   
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Anodina y superficial cinta en
cuyo prescindible guión se
acumulan toda suerte de tópicos.
Los personajes carecen de
cerebro y la historia no
engancha...
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Kika superbruja y el libro de
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Lo que molesta es que se dirija
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estuviera desposeído de
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Te quiero, tío
   
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Otra exhibición del generoso
catálogo de intérpretes de la
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No-Do
   
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Elio Quiroga invita a descubrir
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Cleaner
   
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Más de los mismo, lo que en
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La caja de Pandora
   
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Un conmovedor y tierno relato
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Terminator salvation
   
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Vibrante de principio a fin,
vigorosa, enérgica, delirante
por momentos, la narración vuela
envuelta en una música
atronadora, a pesar de su débil
guión...
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Los mundos de Coraline
   
Por José Arce
Sin recuperar la exuberante
calidad de “Pesadilla antes de
Navidad”, Henry Selick sigue
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Coco, de la rebeldía a la
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Correcto en sus formas, bien
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aburrido, como tantos otros
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Still walking (Caminando)
   
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Una absorbente película en la
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Hirokazu Kore-eda capta esencia
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Secret sunshine
   
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Se sustenta en la magnífica
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Home
   
Por Jordi Revert
Sin el didactismo de Al Gore
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Presencias extrañas    
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Enésimo remake norteamericano de un éxito de terror oriental.
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Millennium 1    
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Aprovechando el tirón mediático
del desaparecido Stieg Larsson,
se presenta el primer capítulo
de una trilogía que da para poco
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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