Viernes 26 Junio 2009
El estreno de una película de Francis Ford Coppola, pese a la consabida irregularidad que el realizador demostró en sus escasos títulos de los 90, es siempre una noticia mayúscula. Este fin de semana por fin podremos comprobar si “Tetro”, anunciada como su obra más personal hasta la fecha, realmente tiene tanto de personal como de lo mejor del cine de su director. Es evidente que el estatus alcanzado por Coppola le permite cometer el más flagrante error de su carrera sin ver siquiera peligrado su ingreso en los anales del cine. Llegados a este punto, las primeras mencionadas siempre son las de su saga de los Corleone y su “Apocalypse Now”. Perfectamente justo. Pero también imperativo no olvidar “La conversación”, ensayo encubierto bajo trama de espías sobre la soledad y el remordimiento. O su revisión libre, orgiástica del “Drácula de Bram Stoker”. Menos pecaminoso sería olvidarnos de sus obras por encargo, aquellas “Jack” y “Legítima defensa” que temporalmente nos despidieron del cineasta con claros sentimientos de pérdida y nostalgia del mejor Coppola. Es por eso que hoy, ante la llegada de “Tetro” y a la espera del estreno de “Youth without youth”, conviene delimitar las coordenadas de esta su última obra, tres o cuatro apuntes que remarcan su excepcionalidad, la ruptura respecto a sus precedentes.

Coppola la define como su obra más personal. Es decir, que “Tetro” podría ubicarse en las antípodas de los susodichos proyectos por encargo de la pasada década. La dedicación del director al sector vinícola le ha permitido afrontar su vigesimocuarto largometraje con toda la libertad creativa a la que se puede aspirar. Y la anunciada pirueta estética de los flashbacks en color frente al predominante blanco y negro ya apunta en este sentido. Además, es la tercera película que escribe y dirige en solitario, tras “Llueve sobre mi corazón” y “La conversación”, y se ha encargado de subrayar el carácter independiente de su película, rechazando la proyección en la sesión de gala del Festival de Cannes y optando por la más modesta Quincena de los Realizadores. Leer más »
Miércoles 15 Abril 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 15.04.09 a las 20:57
Archivado en: Anécdotas y curiosidades, Años 20, Años 30, Años 40, Años 50, Años 60, Años 70, Años 80, Años 90, Cine americano, Cine asiático, Cine erótico, Cine español, Cine europeo, Cine mudo, Comedia, Fantástico, Hollywood, Personajes, Romance, Terror
«¡No queremos pruebas, no pedimos a nadie que nos crea!», exclamaba Jonathan Harker, el sufrido esposo de Mina y eterno rival amoroso del conde Drácula, al término de la novela de Bram Stoker. La esencia de las paradojas existenciales —y ficcionales— del vampiro están contenidas en ese finiquito literario que, a su vez, supuso el comienzo de una mitología renovada que con perspicaz tino cambió las armas tradicionales del terror por otras adecuadas a un tiempo próximo a extinguirse. A costa de su cercanía dolorosa, y cada vez más plausible, al ser humano, la figura del vampiro ha sido la mayor sufriente de evoluciones precipitadas y virajes bruscos provocados por la cabezonería de autores y productores, a quienes nunca se les ocurriría deponer las estacas en la caza de una criatura tan rentable para las arcas editoriales y cinematográficas. Diferentes como la noche y la mañana, habitantes de una o de otra, las inquietantes sombras que anhelan elixir vital han coleccionado los epítetos de chupasangre, no-humano y no-muerto hasta que el siglo XXI alumbró el amanecer —o eso quisiera Stephenie Meyer, pues sería más juicioso pensar en un ocaso— del vampiro amigable, icono apolíneo de una sociedad que se cree libre de ataduras sexuales.

El cineasta sueco Tomas Alfredson, que en su filmografía no posee ni un mínimo rastro de pelambre fantasiosa, se aproxima a la leyenda como mejor sabe: en clave realista e imitando las solfas imaginativas del escritor John Ajvide Lindqvist en su novela “Déjame entrar”. Pero entre el éxito sleeper de la película se entrevé una pervivencia necesaria, para el espectador y para ese explicable triunfo, de rasgos identificativos del vampiro, como un rastro de migas dispuesto con apariencia descuidada en esa maraña y maleza del cine de terror que hoy, si emerge una criatura pálida y de pupilas inyectadas, ya no lo es tanto. ¿Es la nueva sangre que desde la ficción se inyecta al vampiro causa de su resurrección o de una muerte paulatina? Veamos si las transfusiones de urgencia practicadas a lo largo de la historia vampírica han salvado al hombre del abrazo de la muerte y han hecho del vampiro un exótico murciélago de peluche. Leer más »
Martes 7 Abril 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 07.04.09 a las 11:20
Archivado en: Anécdotas y curiosidades, Años 40, Años 50, Años 60, Años 70, Años 80, Años 90, Biopic, Cine asiático, Cine histórico, Drama, Hollywood, Musical, Romance, Técnica
Si la semana anterior hubo una elevada cota de compras compulsivas, la nueva cinta de época en llegar a nuestras pantallas compensa su tardío estreno con una lectura en forma de réplica a las desventuras de Isla Fisher de tienda en tienda y a cualquier esperpento de siglo añejo que pretenda evadir del nuestro. “La duquesa” (Saul Dibb, 2008) retrata a la ídem de Devonshire, una mujer de sangre azul cuyo arrojo al inmiscurirse en asuntos políticos, dictados revolucionarios de moda y la vida privada de su marido se consideró ejemplar y reflectario de lo que más tarde coparía portadas amarillistas bajo el rótulo de Lady Di. Ese viaje doloroso y casi nunca catártico encuentra su máximo recordatorio en un gusto para la vestimenta que, mal que les pese a las personalidades públicas y a las costosas películas de época con aspiraciones elevadas, es recordado como un sello de calidad. Los últimos Oscar® al Mejor Vestuario para “Shakespeare in love” (John Madden, 1998), “María Antonieta” (Sofia Coppola, 2006), “Elizabeth: La Edad de Oro” (Shekhar Kapur, 2007) y “La duquesa” confirman esta tendencia a entronar el subgénero en el mundo de las apariencias. Georgiana de Devonshire (Keira Knightley) y estos diez clásicos se encargarán de romper el prejuicio, eso sí, sin perder ni un accesorio a juego.

1. “Cleopatra” (Joseph L. Mankiewicz, 1963), diseñado por Irene Sharaff, Vittorio Nino Novarese y Renié. La que se moldeó según los patrones de las más grandiosas coronas y que terminó siendo un lastre para Mankiewicz bien merece un puesto elevado por el centenario del cineasta y por el despliegue de oropeles y ostentaciones, como ya eterna definición de un vestuario de museo: 194.800 dólares para los 65 vestidos de Cleopatra, entre los que destacó el famoso revestimiento de oro de 24 quilates para el desfile. La irrealidad en los trajes, a cada escena más rocambolescos y recargados, bendijo la belleza de Elizabeth Taylor y la apostura de Rex Harrison —lo que era todo un mérito— y de Richard Burton —que no lo fue tanto—. Denostada por los expertos, la película se contentó con premios técnicos como este vestuario a magnífico technicolor, precedido por los éxitos de “Sansón y Dalila” (Cecil B. DeMille, 1949) y “La túnica sagrada” (Henry Koster, 1953). Desde 1949, año en que se creó la categoría, se habían otorgado dos estatuillas de vestuario: a cintas en color y blanco y negro. En 1958 la subdivisión se eliminaría para recuperarla en 1960 con otra década de vigencia. Leer más »
Sábado 28 Febrero 2009
Un puñado de familiares acaba de reunirse en la casa del patriarca para celebrar en torno a la mesa que, a pesar de un motivo tan rutinario como el típico cumpleaños, ellos continúan demostrando ganas de verse e interesantes temas de conversación… hasta que la hipocresía o la esquizofrenia de los invitados explote como el espejo que preside la sala. Suena a secuela de “El ángel exterminador” (Luis Buñuel, 1962), pero se trata del segundo largometraje del joven realizador Sean Ellis, después de que el año pasado estrenase en nuestro país la interesante “Cashback” (2006). En “The broken” (2007) Ellis mantiene su toque fantástico unido a considerables dosis de thriller terrorífico, palo que ya tocó en su corto “Left turn” (2001), para amargar la existencia de Gina (Lena Headey), quien cree encontrarse con un doble de sí misma —tema que abordamos recientemente en esta sección—, como si de las esquirlas del espejo se hubiese escapado una personalidad paralela. Este tratamiento bipolar, extensible a la explicación médica que suele ofrecerse a tan sufridos personajes, es uno de los habituales cuando entre espectador y misterio media una superficie reflectante, puerta a mundos solapados y lecturas superpuestas que hacen más complejo, pero también más apetecible, adentrarse en un mundo construido de opuestos.

Espejos-portal: Kiefer Sutherland intentó resolver el duelo entre un mundo desdoblado o una única realidad atravesada por subterráneos tapiados en “Reflejos” (2008), el decepcionante regreso de Alexander Aja después de prometer las Américas con su remake de la cinta de Wes Craven “Las colinas tienen ojos” (1977). La película mostraba, sin embargo, uno de los motivos más ancestrales del género de terror y del fantástico más perverso, ineludible para los nipones en el primer caso y para los cuentos infantiles de ambigüos destinatarios en el segundo. Aunque menos explotada en pantalla, la segunda parte de la “Alicia” de Lewis Carroll, “A través del espejo”, versionaba un mundo en sentido contrario con precisión matemática, si bien tanto a un lado como al otro del cristal las niñas son tratadas con condescendencia y los hidalgos marchitos cabalgan sin doncellas con quienes compartir sus arcaicos versos. Leer más »
Domingo 1 Febrero 2009
Escrito por Almudena Muñoz Pérez el 01.02.09 a las 15:55
Archivado en: Anécdotas y curiosidades, Años 40, Años 60, Años 70, Cine erótico, Comedia, Hollywood, Musical, Romance, Terror, Western
En “La calumnia” (1961, William Wyler), las profesoras interpretadas por Audrey Hepburn y Shirley MacLaine sufrían el perjurio de una alumna resentida, hasta el punto de que la mentira terminaba asfixiándolas como una culpa auténtica. El revoloteo de la culpa sobre las conciencias y los conflictos de centenares de películas se debe, en gran medida, a la influencia de posos culturales católicos; tema que repite, como una variación religiosa de la cinta de Wyler, el dramaturgo y director John Patrick Shanley en “La duda” (2008). Protagonista de cintas conformistas o críticas con su credo, la Iglesia no se ha limitado a dejarse magrear por los estudios y cineastas de turno, y la influencia de la culpa alcanza más allá de lo expuesto en pantalla: desde el Vaticano e instituciones fundadas específicamente para el control del cine se han levantado voces en contra de algo tan inofensivo como un par de rollos de celuloide, siendo los casos más sonados “El código Da Vinci” (2006) y “La brújula dorada” (2007). Tan famosos por su adicción a la moralina y el dictamen axiomático como la propia Iglesia, Estados Unidos acunó en su mismo regazo al bebé y a la estricta niñera: Hollywood y sus pasillos abarrotados de starlettes frente a la acera que hasta ahora siempre había ocupado la compostura. La Liga Nacional de Decencia, creada en 1933 por un grupo de obispos apostólicos, protestantes y judíos, se propuso burocratizar los actos de censura que hasta el momento habían practicado sobre todas las artes con relativo éxito.

Sustentada por la existencia de otra oficina secular, regida por el Código Hays de 1930 u Oficina Breen —nombre que ahora suena a broma para un trekie—, los altos cargos eclesiásticos podían camuflar su tiranía tras un escudo tan cobarde como que se trataba de una práctica generalizada. Sin embargo, mientras los productores debían lidiar con las reglas Hays desde la misma concepción de un proyecto, la Liga de Decencia se mantuvo en una acción a posteriori, empleando un sistema de calificaciones para indicar a sus fieles lo que aguardaba en la sala. El baremo incluía: A (moralmente aceptable), B (moralmente dudosa) y C (condenada). En 1966, la conversión de la Liga en la Oficina de Obispos Católicos para el Cine y los Audiovisuales conllevó asimismo nuevas etiquetas en las que la terrible C fue suavizada por una O (moralmente ofensiva), aunque los criterios apenas variaron —como tampoco a día de hoy—: desnudos —incluso una madre dando el pecho a su hijo—, drogas, sexo pre o extramarital, racismo, violencia, aborto, homosexualidad, eutanasia, suicidio y rechazo de valores judeocristianos. Algunas películas llevan colgada una O por obvias —lo que ellos denominan porno tortura—, aunque en la cartelera pueden hallarse sorpresas. A continuación veremos cinco ejemplos de títulos condenados que el trío protagonista de “La duda” desde luego no han visto.
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Críticas
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Ice Age 3
   
Por José Arce
Se trata de una diversión
veraniega para toda la familia,
sin más pretensiones que
entretener, aunque un tanto
reiterativa y estancada. Hace
pasar un buen rato...
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La última casa a la izquierda
   
Por José Arce
Vuelve el título que puso a Wes
Craven en el panorama
internacional, remozado para los
nuevos tiempos con una estética
cuidada y un gusto por los
detalles...
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Transformers 2
   
Por José Arce
Michael Bay destroza lo poco que
quedó en pie tras la primera
parte. Furiosa por fuera, muerta
por dentro, no es una película,
sino una oda a la chatarra...
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Corazón de tinta
   
Por Joaquín R. Fernández
Su realización es discreta y su
guión desaprovecha un
interesante argumento. No logra
desprender la magia que requiere
una cinta de estas
características...
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¿Hacemos una porno?
   
Por José Arce
Kevin Smith no recupera el pulso
de sus trabajos más recordados y
firma un guión flojo. Busca poco
más que entretener e intentar
reconciliarse con sus fans...
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Obsesionada
   
Por Joaquín R. Fernández
Anodina y superficial cinta en
cuyo prescindible guión se
acumulan toda suerte de tópicos.
Los personajes carecen de
cerebro y la historia no
engancha...
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Kika superbruja y el libro de
hechizos
   
Por Jordi Revert
Lo que molesta es que se dirija
al público infantil como si este
estuviera desposeído de
inteligencia. Y lo peor es que
la película ni siquiera resulta
divertida...
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Te quiero, tío
   
Por José Arce
Otra exhibición del generoso
catálogo de intérpretes de la
nueva generación de cómicos
americanos, con una historia tan
agradable como predecible...
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No-Do
   
Por José Arce
Elio Quiroga invita a descubrir
secretos que ocultaban las
grabaciones de la herramienta
comunicativa del franquismo, con
un resultado no muy atractivo...
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Cleaner
   
Por José Arce
Más de los mismo, lo que en
manos de un cineasta como Renny
Harlin es nada, un vacío que
pasa ante nuestros ojos sin
despertar ninguna emoción...
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La caja de Pandora
   
Por José Arce
Un conmovedor y tierno relato
social. Un ritmo parco, casi
estático, envuelve la historia
de una familia cuyo origen y
destino chocan de manera
definitiva...
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Terminator salvation
   
Por José Arce
Vibrante de principio a fin,
vigorosa, enérgica, delirante
por momentos, la narración vuela
envuelta en una música
atronadora, a pesar de su débil
guión...
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Los mundos de Coraline
   
Por José Arce
Sin recuperar la exuberante
calidad de “Pesadilla antes de
Navidad”, Henry Selick sigue
demostrando un loable encono en
la elaboración de cada nueva
obra...
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Coco, de la rebeldía a la
leyenda...
   
Por José Arce
Correcto en sus formas, bien
presentado y producido, pero
aburrido, como tantos otros
biopics, se trata de un retrato
de la etapa más desconocida de
Coco...
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Still walking (Caminando)
   
Por Jordi Revert
Una absorbente película en la
que pasa todo sin pasar nada.
Hirokazu Kore-eda capta esencia
de vida en cada fotograma, en
cada una de sus estampas...
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Secret sunshine
   
Por Joaquín R. Fernández
Se sustenta en la magnífica
interpretación de su actriz
principal, pero dilata en exceso
una historia que podría haberse
narrado de una forma más concisa...
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Home
   
Por Jordi Revert
Sin el didactismo de Al Gore
pero sin propuestas para la
acción ecológica que exige,
“Home” empeña sus esfuerzos en
remorder la conciencia del
público...
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Presencias extrañas    
Por José Arce
Enésimo remake norteamericano de un éxito de terror oriental.
Fugaz y pasajero, un espéctaculo truculento en su justa medida,
estéticamente elaborado...
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Millennium 1    
Por José Arce
Aprovechando el tirón mediático
del desaparecido Stieg Larsson,
se presenta el primer capítulo
de una trilogía que da para poco
más que un serial televisivo... >> |
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
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Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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