Lunes 9 Marzo 2009
Aparte de repetir título en castellano de otra película de 1998 —el “Más allá de los sueños” de Robin Williams—, “Más allá de los sueños (Bedtime stories)” (Adam Shankman, 2008) recoge el hilo de una tradición oral que desde los primeros cimientos del cine ha trasmutado el medio sin camuflar la materia prima literaria. Desde la película con estructura de relato —“La princesa prometida” (Rob Reiner, 1987)— al cuento como parábola de la vida —“Big Fish” (Tim Burton, 200)—, el acto de aproximar un libro al borde una cama infantil —o de un lecho que ya no lo es tanto— despierta el inmediato interés de todos los públicos, tal es la libertad para fantasear que se desboca de labios del narrador. Adam Sandler asume ese papel en su nuevo film frente a sus dos pequeños sobrinos, y el trío descubre que el límite entre realidad y ficción puede ser tan maniqueo como endeble a la hora de batallar con los problemas cotidianos.

Sandler posee una de las coronas de la nueva comedia estadounidense, acunada desde el “Saturday Night Live”, series como “La hora de Bill Cosby” y peliculitas alocadas como “Los caraconos” (Steve Barron, 1993), “Cabezas huecas” (Michael Lehmann, 1994) o “Billy Madison” (Tamra Davis, 1995). Pero su especialización en la comedia deportiva — “Terminagolf” (Dennis Dugan, 1996), “El aguador” (Frank Coraci, 1998), “El clan de los rompehuesos” (Peter Segal, 2005)— y la parodia —“Jack y Archie” (Ernest R. Dickenson, 1996)— no monopoliza el montante temático de su carrera: sus muy notables incursiones en el drama —“Punch-Drunk love (Embriagado de amor)” (Paul Thomas Anderson, 2002) y “En algún lugar de la memoria” (Mike Binder, 2007)— salpimentan un puñado de historias clásicas revisadas bajo modernos cánones. Leer más »
Sábado 14 Febrero 2009
En la última pregunta de “¿Quién quiere ser millonario?” que se le plantea a Jamal (Dev Patel) en “Slumdog millionaire” (2008), ante él se ordena el caos de las posibles respuestas y la reformulación del título del programa. ¿Jamal ha ido al espectáculo en busca de dinero, de amor o de fama? Seguramente las personas que acuden a un concurso real lo tengan mucho más claro, pero los contendientes de las películas siempre terminan enfrentándose a una prueba ardua en la que no sirven de nada la preparación física, intelectual o cultural. Los mejores concursos de la vida son aquellos con el bote más sustancioso, pero el premio más importante para Jamal consiste en averiguar su orden de prioridades vitales. Y si el dinero, el amor y la fama vienen de sopetón y de la mano, entonces discernirlo nunca fue tan difícil. De momento no existe ningún concurso en celuloide —a excepción del juego de pistas que planteó Lars von Trier en “El jefe de todo esto” (2006)— y el cine continúa encargándose de desmitificar las promesas del paraíso de otros medios, aun a costa de hacérselas pasar canutas a pobres diablos que sólo querían un poco de fama, dinero o amor.

El televisivo: “Quiz show” (Robert Redford, 1994). Un clásico juego de preguntas que ha variado de formato pero no de fondo a lo largo de la Historia televisiva. El programa “Twenty-One” consiguió despegar a muchos espectadores de las salas de cine gracias a una emoción relativamente gratuita —después del desembolso inicial y bastante cuantioso por el televisor, y el aumento de la factura de la luz-, la de encumbrar a un ciudadano corriente en celebridad efímera. Precisamente esa fama instantánea y pronto soluble es lo que molesta a Herbie (John Turturro), que no está de acuerdo en que las respuestas se amañen de antemano para que los concursantes roten a gusto del público. Él, cultivado pero poco atractivo, es sustituido por el elegante profesor universitario Charles Van Doren (Ralph Fiennes), quien demuestra que hasta las clases más altas no están libres de apetecer una gloria popular. Redford firmaba una de sus películas más ligeras y al mismo tiempo más enérgicas, gracias al ritmo efervescente de los rodajes televisivos y el suspense gradual que conlleva el desmembramiento del clasismo norteamericano de los cincuenta y el duelo moral al que se someten sus protagonistas. Leer más »
Sábado 16 Febrero 2008
Su último estreno confirma la tendencia de una de esas promesas jóvenes, amparadas por un cineasta reconocido –Robert Altman, a quien ha homenajeado con descaro y de cuya película póstuma, “El último show (A prairie home companion)” (2006) se dice que rodó algunas escenas– y que en breve trayectoria consigue el reconocimiento que otros persiguen durante décadas. No demasiado prolífico –compagina sus fastuosas producciones cinematográficas con pequeños cortos experimentales–, Paul Thomas Anderson es el ejemplo de cineasta esnob que puede presumir de libertad creativa y productiva al tiempo que se ampara en los mayores estudios y las más brillantes estrellas. Los resultados, chocantes historias íntimas que parecen bucear tanto en la naturaleza de los personajes como en la imagen prediseñada de los actores que los encarnan.

Desde su primer corto y acercamiento a la industria, “The Dirk Diggler story” (1988), ha demostrado un interés inaudito en una década de escasa incorrección política –los noventa– por los asuntos más escabrosos del mismo medio que le da de comer: la vida pecaminosa, insensible o poco envidiable de seres venidos a menos, fracasados o idiotizados a causa del fasto audiovisual. Si en esa carta de presentación ya abordaba la industria pornográfica, tema absoluto en la divertida y maestra “Boogie Nights” (1997), su segundo corto, “Cigarettes and coffee” (1993) –no confundir con el título intercambiado de Jim Jarmusch–, sirve de preludio al cruce de extraños en la icónica “Magnolia” (1999). Antes de ambas, una cinta a caballo entre Scorsese y Mike Figgis, “Sydney” (1996), donde ya aparecían astros tan poco propios de un cine intangible como Samuel L. Jackson o Gwyneth Paltrow, y posteriores fetiches que, por fortuna, no han renunciado a las producciones difíciles, como Philip Seymour Hoffman.

Gracias a la disponibilidad de mayores medios, Anderson amplía y completa su visión de Dirk Diggler en el susodicho biopic de una estrella del porno, que en su escabrosidad no escondía tanto afán polemizador como los primeros anti-destellos del cuarto oscuro que significó “Magnolia”, coloso de una calidad quizá demasiado evidente, pero que lo encumbró en la Berlinale y en el prestigioso sello de las nominaciones al Oscar®. Luego vendría otro Paul –Haggis– a apropiarse de esa gloria sólo rozada con la imitativa en varios aspectos y en todos ellos facilona y sonrojante “Crash” (2004). Su siguiente estreno, “Punch-Drunk love” (2002), fue una preciosa mirada colorista al mundo de los perdedores. La palma de oro en Cannes no ayudó a evitar el total desapercibimiento entre parte de crítica y público, quizá por el regusto amargo de un romance peculiar –Adam Sandler y Emily Watson–, en el que cada ñoñería romántica se interrumpe por la entrada abrupta de otro género cinematográfico –de nuevo Hoffman en papel de matón–, mientras el clímax feliz se atrasa y se atrasa…

La recompensa es tan ilusoria –y benévola con la pareja– como las formas abstractas de los créditos. De esta película extraería material extra para un corto, “Blossoms and Blood” (2003), en mitad de la preparación de otro título sangriento, su última “There will be blood” (2007). El descenso a las cloacas temáticas de Paul Thomas Anderson se acelera con la misma rapidez que asciende su reconocimiento internacional. ¿Demasiado continuo, demasiado pronto? Sea un auténtico yacimiento petrolífero o una engañosa filtración, por lo menos parece reservar talento y enigmas suficientes para seguir adelante. Llamar a los gemelos Sunday Paul y Thomas –son Paul y Eli– habría confirmado la doble personalidad oscura del director, que sólo nos ha revelado a medias, en vista de una sorpresa aún inconcebible o un definitivo fracaso al estilo Michael Cimino. Lo que está claro es que él prefiere la puerta del infierno.
En las imágenes: Fragmento del cartel de “Magnolia” - Copyright © 1999 Ghoulardi Film Company, New Line Cinema y The Magnolia Project. Todos los derechos reservados. Y Paul Thomas Anderson en el Festival de Toronto - Copyright © 2002 WireImage. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Boogie Nights” - Copyright © 1997 Ghoulardi Film Company, Lawrence Gordon Productions y New Line Cinema. Todos los derechos reservados. Y fotograma de “Punch-Drunk love” - Copyright © 2002 Revolution Studios, New Line Cinema y Ghoulardi Film Company. Todos los derechos reservados.
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
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La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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