Miércoles 13 Mayo 2009
Escrito por Jordi Revert el 13.05.09 a las 17:31
Archivado en: Actores y actrices, Aniversarios, Anécdotas y curiosidades, Años 20, Años 50, Cine europeo, Cortometrajes, Críticas, Directores, Documental, Drama, Otros continentes, Personajes, Romance
Mientras el Festival de Cannes vuelve a acaparar portadas de medio mundo, vorágine y ego hollywoodiense a orillas de la Costa Azul, aún queda algún recodo para recordar un aniversario tanto o más importante si cabe que el celebrado el año pasado de los 40 años de aquel mayo francés que se llevara por delante la edición de 1968. El 4 de mayo de 1959, François Truffaut presentaba en el festival francés “Los 400 golpes”, lo que hoy significa el acontecimiento que acordamos en señalar como el nacimiento oficial de la Nouvelle Vague. No significa ni mucho menos un nacimiento automático, instantáneo, sino meramente la representación de todo un movimiento que venía gestándose desde las páginas de Cahiers du Cinéma. Poco probable resultaba que Truffaut, feroz crítico que firmara para la revista de André Bazin algunos de sus más enardecidos ataques, fuera señalado como cabeza visible por aquel entonces y en aquel lugar. Porque a Truffaut el festival le había declarado persona non grata, porque no le gustaba el término Nouvelle Vague. La expresión había nacido en la revista L’ Express, un par de años antes, y había servido para poner nombre a la encuesta realizada por Françoise Giroud sobre la juventud francesa. Poco tenía que ver con el cine, y algo más con una voluntad de cambio que sí requería de representantes cinematográficos.

Así que Truffaut llevó a Cannes sus 400 golpes y, de alguna manera, aquella nueva ola formada por cineastas de motivaciones y estilos netamente distintos encontraba la oficialidad para favorecer la ruptura con los acomodados postulados del cine francés, allanar el terreno a las nuevas estéticas, la política del auteur. Importa menos que “Orfeo negro” se alzara con la Palma de Oro aquel año, o que entre la sección oficial se encontraran gigantes como Luis Buñuel o Michael Powell. Importa más que en aquella misma sección Alain Resnais propusiera aquel inmenso ramalazo autoral que era “Hiroshima, mon amour”, o que Truffaut y Doinel se proclamaran los verdaderos triunfadores. Una victoria alcanzada en el mismísimo momento en que Jean-Pierre Léaud, esa asombrosa mímesis, álter ego, violaba todos los preceptos de la planificación clásica para mirar a la cámara (vale que Buñuel ya nos había lanzado aquel huevo en “Los olvidados”). Una mirada congelada, nunca tan llena de amargura y desconsuelo y un millón de dudas, que como un interrogante habían salido al encuentro del mar, ese paredón. Leer más »
Martes 24 Febrero 2009
Viene de: Primera parte | Segunda parte | Tercera parte
“El mariachi” (1992) contó con un presupuesto de siete mil dólares, pero estaba rodada con tal lucidez creativa que la industria norteamericana no pudo sino rendirse a la propuesta de un joven cineasta llamado Robert Rodriguez, que parecía llegar dispuesto a comerse el mundo sin pedir demasiado a cambio. Tres años después rodó una suerte de remake/secuela/reinterpretación de aquella, “Desperado” (1995), con un ascendente Antonio Banderas en el papel de Él, misterioso asesino cantante; por aquel entonces, el cineasta ya se había hermanado artísticamente con el rebelde de oro, Quentin Tarantino, junto al que establecería una sociedad fructífera y psicodélica a partes iguales. Y en 2003 llegaría el cierre de la trilogía, “El mexicano”, descerebrada epopeya de reparto espectacular en la que el charro rendiría homenaje a Mickey Rourke regalándole el papel de Billy, brazo derecho de un peligrosísimo y desquiciado narco con los rasgos del siempre esplendoroso Willem Dafoe. Un rol secundario mas valioso, en el que podía lucir su amor por los chihuahuas y que supondría un nuevo ejemplo de la capacidad del tándem Rodriguez/Tarantino para sublimar estrellas de capa caída, tras la estela de John Travolta o David Carradine.

El futuro volvía a lucir cielos claros para este batallador nato, que estaba recuperando el ritmo a marchas forzadas aunque seguía relegado a un segundo plano. En “El fuego de la venganza” (2004), Tony Scott contó con él para una de sus adrenalíticas y viscerales propuestas, una exitosa producción que serviría de escaparate ideal para que el gran público volviese a incluir su rostro en el star system de Hollywood, aceptando su retorno taras incluidas. Y es que el carisma permanece más allá del aspecto físico ─es indudable que lucía más que desmejorado─ y polémicas varias, beneficiado en este caso por verse arropado por un ritmo endiablado y unos compañeros de reparto en estado de gracia, en un cartel que incluía a Denzel Washington, Christopher Walken, Dakota Fanning, Radha Mitchell o incluso el mismísimo Marc Anthony. Así las cosas, incluso la industria del videojuego requirió sus servicios por primera vez, solicitando su registro vocal para “Driv3r” (2004), desangelada nueva entrega de una saga legendaria que, con el paso de los años, no ha podido sino marcar un declive progresivo en la evolución de cada nuevo capítulo.
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Sábado 21 Febrero 2009
Escrito por José Arce el 21.02.09 a las 13:37
Archivado en: Acción, Actores y actrices, Anécdotas y curiosidades, Años 80, Biopic, Cine americano, Comedia, Críticas, Drama, Fantástico, Hollywood, Romance, Thriller
Viene de: Primera parte
En gran estado de gracia comercial, caería en manos de Mickey Rourke el guión de uno de los títulos más recordados del cine de los últimos tiempos, que convirtió inmediatamente a Kim Basinger en icono erótico universal gracias a sus contoneos al son de la rasgada voz de Joe Cocker: “Nueve semanas y media” (1986), en la que el especialista en falsos calentones Adrian Lyne ─”Atracción fatal”, “Una proposición indecente”, “Infiel”─ contaba las carnales experiencias sexuales de dos yuppies de clase media de la Gran Manzana… y poco más. Éxito incontestable y abrumador, a ritmo de videoclip aterrizó con acierto en las carteleras en el momento adecuado, en el que la generación a la que iba dirigida la película convivía con el sexo como algo sano y natural, a pesar de que la relación narrada en el libro de Elizabeth McNeill lindaba con el sadomasoquismo y lo bizarro en más de una ocasión. Décadas después, Basinger (que se refirió en su día a su compañero de reparto como «el cenicero humano») aseguraba que en cierto modo se sentía frustrada porque a partir de este momento en su carrera se le había considerado más un objeto de deseo que una actriz propiamente dicha, aunque es indudable el apabullante empujón que supuso para ella el juguetear con un par de hielos…

Estaba lanzado hacia el éxito de manera imparable. Pero era polémico como pocos, rechazando proyectos, armando broncas con productores, repudiando el sistema. Con todo, convertido ya definitivamente en uno de los actores más relevantes del momento continuó acumulando nombres de interesantes directores en su filmografía en 1987, año en el que se puso a las órdenes de Alan Parker en “El corazón del ángel”, escalofriante thriller fantástico tan valiente en su propuesta y puesta en escena como fallido en sus pretensiones de cara a la taquilla. La estupenda adaptación de la novela de William Hjortsberg ─autor de la también recordada “Legend” ─ queda en el recuerdo como un film de culto absoluto por su retrato del descenso a los infiernos del detective Harry Angel (Rourke), contratado por el misterioso Louis Cyphre (Robert De Niro) para localizar a un cantante de los años 30 desaparecido misteriosamente; brutal, extenuante y soberbiamente planificada, nunca debió pretender abarcar a un público masivo ─el estudio mandaba─ que le dio la espalda al no entender lo excesivo de un film no para todos los gustos. Vudú, santería, Nueva Orleans, blues, asesinatos rituales, secundarios inolvidables y un final sorpresa de los que hacen época ─precedida de una escena francamente horrible protagonizada por De Niro─, todo ello adornado con unas cuantas escenas sexuales que, entre otras cosas, le costaron a Lisa Bonet la expulsión inmediata del show televisivo de Bill Cosby, en el que daba vida a su hija. Uno de los mejores ejemplos de la filmografía de nuestro muchacho, que lamentablemente está en proceso de ser objeto de un (otro) innecesario remake. Leer más »
Viernes 20 Febrero 2009
Escrito por José Arce el 20.02.09 a las 2:10
Archivado en: Acción, Actores y actrices, Anécdotas y curiosidades, Años 70, Años 80, Cine americano, Cine bélico, Cine histórico, Cine independiente, Comedia, Críticas, Drama, Hollywood, Romance, Terror, Thriller, Western
La historia de Hollywood está repleta de historias trágicas y sueños rotos. La abrumadora popularidad que proporciona la fábrica de los sueños no siempre es bien encajada por ese puñado de elegidos a los que otorga fama, gloria y dinero, mucho dinero; así, la tendencia al exceso, el abuso del alcohol y las drogas, la repentina notoriedad que se otorga a actores que aún son tan sólo unos niños o, simple y llanamente, la excentricidad que tantas veces empapa ─y empaña─ la vida pública del star system han dado al traste con las carreras y las vidas de demasiados nombres por todos conocidos. Pero si muchos caen, de vez en cuando alguno se levanta, y de qué manera. Y parece que “El luchador (The wrestler)”, afortunadamente, nos va a devolver a uno de los grandes nombres de las últimas décadas…

La pequeña localidad neoyorquina de Schenectady vio nacer a Philip Andre Rourke Jr. el 16 de septiembre de 1952 en el seno de una familia católico irlandesa. Tras el divorcio de sus padres, siendo aún muy pequeño se traslada con su madre a Miami, donde desarrolla una gran afición por dos deportes que han marcado su vida: el béisbol, de donde obtendrá el nombre de Mickey, en homenaje a Mickey Mantle, y el boxeo, al que tratará de dedicarse profesionalmente a principios de los noventa y al que debe en buena medida los estragos de su rostro. Tras alternar las clases de arte dramático en el Actors Studio con una pequeña carrera amateur en los cuadriláteros, recibió su primera oportunidad en pantalla grande de la mano de Steven Spielberg en “1941” (1979), producción menor del realizador pero que contaba con un espectacular equipo delante y detrás de las cámaras, una toma de contacto fabulosa para un joven debutante que no tardaría demasiado en comenzar a demostrar un tremendo e hipnótico talento, acompañado de un atractivo físico que le convertiría en uno de los más recordados sex symbols ochenteros. Leer más »
Pagina nueva 1

Lunes 28 Abril 2008
“Taris” (1931) o, como también se la conoce, “La natación según Jean Taris”, anuncia a priori un contenido bastante pelma, en sentido pedagógico o científico. Y no sabría afirmar cuál de las dos opciones presenta peores alicientes: si el lucimiento de una destacada figura de la natación profesional, Jean Taris –subcampeón olímpico y poseedor de ocho récords mundiales–, de tal forma que el director se convierte en un simple objetivo que loa cada centímetro de su anatomía; o si es más aburrido el acercamiento a las masas analfabetas del difícil arte de sobreviviur en el agua con elegancia. Pues la pieza de Jean Vigo, aún más breve si cabe que su documental previo, “A propósito de Niza” (1930), aúna en diez minutos esos dos usos de la imagen cinematográfica. Tras una presentación certera y nada patriótica del nadador –al contrario de los noticieros de la época–, un narrador en off detalla los movimientos, saltos y estilos que Taris practica en una piscina, como nos indican, cedida para tal efecto.
La calidad de gran parte del metraje se halla a años luz de las competiciones olímpicas que nos retransmiten por televisión, pero destella algo mágico en la introducción de la cámara de Vigo bajo el agua. No sólo por el arrojo de arriesgar los equipos, mucho más endebles que ahora, sino por un silencio que rodea a Taris entre el granulado de la imagen, como si no pudiera discernirse bien si está nadando o danzando en un hueco de cine primitivo. Ya mencioné con anterioridad que el cineasta rueda por el simple hecho de la libertad que encuentra en ese acto. De ahí su despreocupación por las enseñanzas natatorias en favor del juego de ralentíes o retrocesos –también con un toque surrealista final– que certifican su valentía al tomar lo real y transformarlo en una belleza que sólo existe ante sus ojos y en los de Taris, que saluda a cámara con la complicidad de quien comparte y comprende una pasión que aísla mientras, al mismo tiempo, otros aplauden.
En la imagen: Fotograma de “Taris” - Copyright © 1931 Sherlock Home Video. Todos los derechos reservados.
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Críticas
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quedó en pie tras la primera
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Anodina y superficial cinta en
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Los personajes carecen de
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Millennium 1    
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Aprovechando el tirón mediático
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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